Alejandro Bercovich lanzó una crítica directa contra Federico Furiase al calificar su defensa como “poco solvente, poco convincente”, en referencia al crédito hipotecario que el funcionario obtuvo y que generó polémica por sus condiciones.
El periodista cuestionó especialmente la velocidad del proceso: según detalló, la solicitud del préstamo habría sido presentada el 24 de julio y, apenas semanas después, ya estaba en instancia de escrituración. Ese punto se convirtió en el eje de la discusión, ya que plantea interrogantes sobre las condiciones de acceso al financiamiento.
El caso se suma a otros cuestionamientos públicos, como el debate sobre los créditos del Nación a funcionarios, que amplificaron la polémica en el plano político y mediático.
En el intercambio radial con Ernesto Tenembaum, Bercovich insistió en que el problema no es solo la legalidad del crédito, sino el contexto en el que se otorgó y quiénes pueden realmente acceder a este tipo de financiamiento.
La crítica de Alejandro Bercovich y el foco en el acceso al crédito
El análisis de Alejandro Bercovich se centró en una idea clave: el crédito hipotecario en Argentina es un recurso escaso, lo que vuelve relevante quiénes logran acceder a montos elevados y en qué condiciones.
El diálogo que expuso la tensión
— Alejandro Bercovich: “Poco solvente, poco convincente. Está todo a la vista y lo va a tener que explicar en la Justicia”.
— Ernesto Tenembaum: “¿Quién consigue un crédito así de rápido?”.
— Alejandro Bercovich: “La solicitud fue el 24 de julio y en agosto ya estaba escriturando. ¿En qué condiciones pasa eso?”.
El intercambio puso en evidencia el punto más sensible del caso: no solo el crédito en sí, sino la velocidad del proceso y el volumen del monto, cercano a los 384 millones de pesos.
Crédito escaso y desigualdad real
Más allá del caso puntual, la discusión se amplía hacia el sistema en su conjunto. En un contexto donde el acceso al crédito hipotecario es limitado, la posibilidad de obtener financiamiento en plazos cortos y montos elevados genera cuestionamientos sobre la equidad del sistema.
Ese debate también se refleja en otras denuncias, como la denuncia por créditos hipotecarios, que refuerzan la percepción de que no todos los solicitantes enfrentan las mismas condiciones.
En paralelo, Bercovich apuntó a una contradicción más profunda: el uso de herramientas del Estado por parte de funcionarios que, en muchos casos, han cuestionado el rol del sector público.
El planteo no apunta únicamente a la legalidad del crédito, sino a la legitimidad del acceso en un contexto donde la mayoría de la población queda excluida de este tipo de financiamiento.
El caso de Federico Furiase se convierte así en un ejemplo de una discusión más amplia: si el sistema de créditos hipotecarios funciona bajo reglas iguales para todos o si, aun dentro de la legalidad, existen diferencias que terminan marcando quién puede acceder y quién no.


