La carta de René Favaloro al presidente Fernando de la Rúa, escrita la noche anterior a su suicidio del 29 de julio de 2000, expone la angustia financiera que ahogaba a la Fundación Favaloro. En el texto, el cardiocirujano solicita seis millones de pesos para evitar la quiebra y advierte: “Nunca en mi vida estuve tan deprimido”.

Carta de René Favaloro a Fernando de la Rúa

Carta de René Favaloro

Carta de René Favaloro a Fernando de la Rúa

La carta de René Favaloro fechada el 29 de julio de 2000 fue encontrada después de su muerte y remitida a la Casa Rosada. Según reconstruyó, el médico pedía al mandatario que usara su influencia para conseguir una donación “urgente” de seis millones de pesos que salvara a la fundación del cierre.

Un texto cargado de angustia

En la carta de René Favaloro, el creador del bypass coronario describía un escenario límite: “Nuestra Fundación está al borde de la quiebra… Necesitamos alrededor de seis millones”. El médico reconocía no poseer vínculos con el gran empresariado y mencionaba la resistencia de figuras como Amalita Fortabat y Pérez Companc a colaborar, lo que acrecentaba su “desesperación”.

El texto de la Carta de René Favaloro:

Estimado Fernando:

Te escribo estas líneas porque nuestra Fundación está al borde de la quiebra. Te imaginarás cómo me siento después de 30 años dedicados por completo a la medicina y a mi país. Tenemos emergencias ineludibles que deben solucionarse en los próximos días. Necesitamos alrededor de seis millones de pesos.


No tengo conexiones con el empresariado argentino, por el contrario, a veces choco con algunos “peces gordos”, como Amalita o Goyo Pérez Companc. Por eso, uno de los pedidos que te hice en nuestra última charla era que utilizaras tu influencia para conseguir la ayuda que tanto necesitamos. En fin, te ruego que influyas para conseguir una donación urgente, creo que es el camino más corto.


Perdoname por el pedido, te escribo desde la desesperación. Nunca en mi vida estuve tan deprimido.
Con el afecto de siempre,

René Favaloro

Una deuda que alcanzaba a todo el sistema

La crisis económica no era un problema aislado. Para el año 2000, la Fundación Favaloro soportaba compromisos por unos 18 millones de dólares, consecuencia –entre otros factores– del retraso de pagos de obras sociales y entes estatales, de acuerdo con a información proporcionada por los medios.

El rol clave del PAMI

En varias secciones de la carta de René Favaloro aparece el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI). El médico denunció una deuda “vieja” de 1,9 millones de pesos derivada de 195 facturas emitidas entre 1993 y 1995. Investigaciones posteriores —citadas por Pagina12 — confirmaron que el organismo negó la existencia del pasivo y pidió verificar caso por caso antes de cualquier pago.

“Nunca en mi vida estuve tan deprimido”

La expresión final de la carta de René Favaloro refleja su estado emocional al borde del colapso: “Perdoname por el pedido, te escribo desde la desesperación. Nunca en mi vida estuve tan deprimido”. Esa frase, difundida años después, se convirtió en símbolo de la falta de respuestas institucionales frente a los dramas del sistema sanitario argentino.

Impacto político y social

Cuando la misiva fue divulgada, el país debatió la responsabilidad estatal en la sostenibilidad de instituciones médicas de alto impacto. Organizaciones de pacientes reclamaron mecanismos rápidos de cancelación de deudas y mayor control sobre obras sociales, mientras el Congreso discutía reformas para agilizar subsidios extraordinarios a centros de salud.

Este reclamo por el financiamiento sanitario recuerda demandas actuales de instituciones públicas como el Hospital Garrahan, cuyos profesionales encabezaron una reciente marcha federal en defensa de la salud pública y mejores condiciones laborales.

Legado para la salud pública

A 25 años, la carta de René Favaloro sigue recordando la importancia de blindar la independencia financiera de entidades sin fines de lucro. La Fundación se reestructuró, implementó modelos de gestión más rigurosos y hoy continúa su labor docente y asistencial. Cada aniversario convoca campañas de donación y jornadas sobre transparencia en la financiación sanitaria, inspiradas en la ética que el médico defendió hasta sus últimas líneas.