“Es un chorro”: Manuel Adorni recibió su crítica más dura en A24

Manuel Adorni quedó en el centro de un debate feroz en A24, donde dirigentes de espacios distintos coincidieron en cuestionarlo por su patrimonio, el caso Libra, los privilegios que se le atribuyen y su continuidad dentro del Gobierno. El momento más fuerte llegó cuando Daniel Lipovetzky lo definió sin rodeos con una frase que marcó el tono de toda la discusión.

Hasta en A24 se rompió el blindaje.

Debate en A24 con críticas a Manuel Adorni por patrimonio y caso Libra
En A24, invitados de distintos espacios cruzaron con dureza a Manuel Adorni.

Manuel Adorni ya venía arrastrando cuestionamientos por sus bienes, sus viajes y su estilo de responder en público, pero el cruce en lo de Paulo Vilouta mostró un salto más incómodo: ya no se trató de una crítica aislada, sino de una convergencia entre voces distintas sobre un mismo deterioro político. En ese marco, la parodia de Rebord ya había mostrado que el caso también empezó a desbordar hacia la sátira.

El valor del debate estuvo justamente ahí. Juan Marino, Gabriel Solano y Daniel Lipovetzky no llegaron desde el mismo lugar ideológico, pero coincidieron en apuntar contra Manuel Adorni por razones distintas y complementarias: el caso Libra, las contradicciones patrimoniales, el uso de privilegios y la distancia entre el discurso oficial y lo que hoy aparece bajo sospecha.

El debate sobre Manuel Adorni en A24 unió críticas por patrimonio, privilegios y caso Libra

El tramo más fuerte lo empujó Daniel Lipovetzky, que no se quedó en una objeción técnica ni en una diferencia política menor. Su intervención convirtió la mesa en un punto de ruptura más amplio, porque sostuvo que Manuel Adorni no solo debía irse del Gobierno, sino que su permanencia comprometía también a Javier Milei y a Karina Milei. Esa acusación endureció el clima y dejó al funcionario bajo una presión más directa.

Al mismo tiempo, Juan Marino metió el caso Libra dentro del debate y sostuvo que Manuel Adorni debía dar explicaciones en el Congreso no solo por su patrimonio o por los hechos recientes, sino también por ese expediente. Así, la discusión dejó de girar solo sobre bienes y viajes para ampliarse hacia un frente político y legislativo más delicado.

Daniel Lipovetzky empujó el momento más duro del cruce contra Manuel Adorni

La frase que quedó resonando fue breve, pero decisiva. Cuando Paulo Vilouta le preguntó si realmente estaba diciendo eso, Daniel Lipovetzky redobló la apuesta y sostuvo además que Manuel Adorni había traicionado a votantes que acompañaron al oficialismo con la expectativa de terminar con los privilegios de la casta. Ahí el debate pasó del reproche a la condena política abierta.

Daniel Lipovetzky: “Es un chorro”.

Paulo Vilouta: “¿Es un chorro?”.

Daniel Lipovetzky: “Por supuesto. Tiene que salir ya del gobierno”.

Ese momento condensó algo más amplio que una frase de impacto. La acusación no quedó como un exabrupto aislado, sino como el punto más visible de una mesa que ya venía girando alrededor del patrimonio de Manuel Adorni, su viaje a Punta del Este y la percepción de que el oficialismo lo sigue sosteniendo aun cuando el costo público de esa defensa crece.

Gabriel Solano y Juan Marino ampliaron el foco hacia el IVC y el caso Libra

Gabriel Solano llevó el debate a otro terreno cuando recordó que la primera vivienda de Manuel Adorni habría sido comprada con un crédito del Instituto de la Vivienda de la Ciudad. Desde ahí, construyó una acusación política más áspera: dijo que el funcionario habría resuelto su situación personal con ayuda estatal y que luego impulsó el cierre del mismo organismo que le permitió acceder a esa propiedad.

Juan Marino, por su parte, insistió con que Manuel Adorni debía presentarse ante el Congreso para dar explicaciones también por el caso Libra. Ese señalamiento reforzó la idea de que el problema ya no se reduce a una polémica mediática o patrimonial, sino que empieza a acumular derivaciones institucionales más serias. En esa línea, los contratos del entorno ya habían ampliado el foco hacia vínculos, ingresos y nivel de vida alrededor del funcionario.

El saldo del programa fue ese: Manuel Adorni dejó de aparecer solo como un vocero o un funcionario cuestionado y pasó a quedar expuesto como un problema político más amplio para el Gobierno. Que eso ocurriera en A24, con invitados de procedencias distintas y con un tono tan frontal, terminó de mostrar que el blindaje mediático alrededor de su figura entró en una zona mucho más frágil.