“Debido a la inflación, nuestro sueldo está debajo de la línea de pobreza”: Miguel Ángel Montiel

Miguel Ángel Montiel, efectivo de la Policía Federal Argentina, expuso durante la movilización frente al Edificio Centinela que cobra $800.000 con descuentos y sostuvo que, por efecto de la inflación, ese ingreso ya quedó por debajo de la línea de pobreza, en medio de un reclamo salarial y social que también involucró a otras fuerzas federales.

La inflación ya no entra en el uniforme.

Miguel Ángel Montiel durante la protesta de fuerzas federales frente al Edificio Centinela.
Miguel Ángel Montiel habló durante la protesta salarial de fuerzas federales frente a Centinela.

Miguel Ángel Montiel habló en un momento de máxima sensibilidad para las fuerzas federales, que se movilizaron junto a familiares para reclamar recomposición salarial y mejoras en las obras sociales. La protesta se realizó frente al Edificio Centinela, sede central de Gendarmería, y volvió a poner en primer plano un malestar que el Gobierno no logró desactivar ni siquiera con bonos y pagos extraordinarios.

Con nueve años de servicio en la Policía Federal, Miguel Ángel Montiel resumió la crisis en una frase que bajó el conflicto a la vida cotidiana. Dijo que las horas adicionales ya no alcanzan, que muchos efectivos deben hacer changas para llegar a fin de mes y que el salario perdió contra la inflación hasta quedar, según su planteo, debajo de la línea de pobreza. Esa descripción coincide con otras coberturas recientes en las que el propio Montiel ya había denunciado bajos sueldos, deterioro de la obra social y un escenario de fuerte desgaste interno.

La discusión sobre ingresos que ya no alcanzan también dialoga con otros reclamos sociales recientes, como el reclamo por hambre y salarios.

Miguel Ángel Montiel llevó el reclamo salarial de la Policía Federal al límite social

El punto más fuerte del testimonio de Miguel Ángel Montiel fue que no presentó el problema como una queja aislada, sino como una emergencia. Planteó que una fuerza del Estado con jurisdicción en todo el territorio nacional no puede seguir en esas condiciones y pidió que el mensaje llegue a las máximas autoridades, con una apelación que evitó la confrontación partidaria directa pero dejó expuesta la gravedad del cuadro.

Ahí aparece la contradicción central de la nota. Mientras el Gobierno buscó enfriar la protesta con pagos extraordinarios, el reclamo siguió adelante y Miguel Ángel Montiel dijo que el ingreso real ya no alcanza para sostener una vida digna. El conflicto, entonces, no pasa solo por un bono o por una suma puntual, sino por el deterioro acumulado que la inflación produjo sobre salarios que ya venían rezagados.

En la protesta también se escucharon reclamos por la situación de las obras sociales, del Hospital Churruca y de las condiciones generales de servicio. Ese contexto amplía el alcance del testimonio de Miguel Ángel Montiel: la crisis no se agota en el recibo de sueldo, sino que alcanza a la cobertura médica, a los adicionales y a la posibilidad concreta de sostenerse dentro de la fuerza sin recurrir a trabajos extra.

Miguel Ángel Montiel habló de inflación, changas y salarios de pobreza

Cuando el cronista le preguntó por su ingreso, Miguel Ángel Montiel respondió con un dato concreto: $800.000 “con todos los descuentos”. A partir de ahí, dejó una secuencia que convirtió el reclamo en una postal social: salarios licuados, adicionales que ya no sirven y efectivos obligados a buscar changas para completar el mes.

Miguel Ángel Montiel: “Mi salario es de 800.000 pesos en este momento, con todos los descuentos que nos hacen.Tenemos que estar haciendo changas. Debido a la inflación que tenemos, nuestro sueldo está debajo de la línea de pobreza”.

Ese bloque testimonial explica por qué la protesta no quedó reducida a un reclamo sectorial. Miguel Ángel Montiel conectó el malestar de las fuerzas con una experiencia más amplia de deterioro social, donde el ingreso formal ya no alcanza y el trabajo estable deja de ofrecer una base mínima de previsibilidad.

Miguel Ángel Montiel convirtió un reclamo federal en una escena de crisis cotidiana

La fuerza del testimonio de Miguel Ángel Montiel estuvo en que condensó en pocas frases una crisis más extensa. El reclamo no apareció como una interna corporativa ni como una disputa política abstracta, sino como la exposición directa de un salario que perdió poder de compra frente a la inflación y empujó a trabajadores uniformados a una situación límite.

Por eso, el impacto del caso no pasa solo por el monto que denunció Miguel Ángel Montiel. Pasa por lo que ese monto representa en el contexto actual: una señal de que incluso dentro de fuerzas federales, donde el Estado exige disponibilidad, disciplina y presencia permanente, el ingreso ya no garantiza salir del umbral de pobreza que el propio reclamo puso sobre la mesa.