“Queremos sus cuerpos”: murió Sara Luján tras décadas de búsqueda

Sara “Coca” Luján de Molina, referente de derechos humanos en Catamarca, falleció a días de cumplir 100 años y del aniversario del golpe de 1976. Fue ex presa política y madre de un desaparecido. Su lucha por verdad y justicia quedó inconclusa.

Retrato de Sara Luján referente de derechos humanos en Catamarca
Sara “Coca” Luján, referente de derechos humanos en Catamarca, falleció a los 100 años tras décadas de búsqueda de su hijo desaparecido en La Perla.

La muerte de Sara Luján reabre el reclamo por los desaparecidos en La Perla

La muerte de Sara Luján vuelve a poner en el centro una de las deudas más profundas del Estado argentino: la búsqueda de los desaparecidos. Referente histórica de derechos humanos en Catamarca, falleció sin haber encontrado los restos de su hijo, Raúl Mateo Molina, secuestrado en 1976.

Durante décadas, Sara “Coca” Luján de Molina sostuvo un reclamo que nunca perdió vigencia. Su historia no fue solo personal: se transformó en un símbolo colectivo de memoria, verdad y justicia. Como tantas Madres, convirtió el dolor en acción política y judicial.

Este nuevo fallecimiento se suma a un clima social atravesado por despedidas y memoria reciente, como ocurrió con la muerte de Dani Buira en Los Piojos, donde también se expresó el impacto emocional en distintos ámbitos de la sociedad argentina.

El contexto en el que se produce su muerte no es menor: a pocos días de cumplirse 50 años del golpe de Estado de 1976, su figura vuelve a interpelar el presente. La persistencia de restos sin identificar y causas abiertas refleja que el proceso de justicia aún no está cerrado.

El secuestro, la prisión y la búsqueda de su hijo

El 24 de marzo de 1976, Sara Luján fue secuestrada y trasladada a la cárcel del Buen Pastor. Luego pasó por la Unidad Penitenciaria 1 y el centro clandestino Campo de la Ribera, donde permaneció un año privada de su libertad.

Durante su cautiverio, sus captores la interrogaban constantemente por su hijo, Raúl Mateo Molina. Él era estudiante de Arquitectura en la Universidad Nacional de Córdoba y militante estudiantil. Fue secuestrado el 5 de octubre de 1976.

Según testimonios de sobrevivientes, el represor Hugo Raúl Romero, conocido como “Palito”, lo asesinó ese mismo día en el centro clandestino de La Perla. Su cuerpo nunca fue encontrado.

Hechos clave del caso

• 24 de marzo de 1976: secuestro de Sara Luján
• 1976–1977: detención en centros clandestinos
• 5 de octubre de 1976: secuestro de Raúl Mateo Molina
• Mismo día: asesinato en La Perla según testimonios
• Actualidad: restos aún no identificados

La lucha judicial y el reclamo que quedó abierto

Sara Luján participó activamente en la querella por los crímenes de La Perla y formó parte de organismos como Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas. Incluso en sus últimos días, seguía asistiendo a reuniones y acompañando el proceso judicial.

En septiembre pasado, el Equipo Argentino de Antropología Forense informó el hallazgo de restos óseos en zonas cercanas a La Perla. Sin embargo, la reciente identificación de doce desaparecidos no incluyó a su hijo.

“Acá hay desaparecidos y queremos sus cuerpos. Nuestro duelo no terminará hasta que no nos entreguen los cuerpos”, había expresado en una de sus últimas entrevistas, con tono firme y sin resignación.

La repercusión de su muerte generó múltiples mensajes de despedida, en línea con otras expresiones públicas recientes como la despedida de Víctor Hugo Morales a Ernesto Cherquis Bialo, que reflejan el impacto social de estas pérdidas.

El exsecretario de Derechos Humanos, Horacio Pietragalla Corti, la recordó en redes sociales y destacó el rol de Sara Luján como madre de un desaparecido durante la última dictadura cívico-militar en Argentina, y como sobreviviente del terrorismo de Estado.

La muerte de Sara Luján no cierra su historia: deja abierto un reclamo que sigue vigente en la memoria colectiva argentina.