✊ Falleció Lolín Rigoni, emblema neuquino de las Madres de Plaza de Mayo
La madrugada del martes 5 de agosto de 2025 marcó el adiós físico de Lolín Rigoni, nacida Dolores Noemí López Candan de Rigoni, última representante en Neuquén de las históricas Madres de Plaza de Mayo. Tenía 100 años y, pese a su edad, conservaba una lucidez admirable y una presencia activa en las calles, donde jamás dejó de exigir verdad, memoria y justicia.
Lolín Rigoni fue una de las fundadoras de la agrupación en el Alto Valle, y su figura se volvió central en la lucha por los derechos humanos tras la última dictadura cívico-militar en Argentina. Participó desde 1977 en las rondas de los jueves en Plaza de Mayo y, desde 1980, en los actos públicos realizados en Neuquén.
🕊️ Una vida marcada por el dolor y la resistencia
La tragedia personal que marcó el inicio de su lucha fue el secuestro y asesinato de su hijo Roberto Rigoni, el 16 de abril de 1980. Roberto fue detenido durante un operativo militar en una casa de militantes en Isidro Casanova, partido de La Matanza. Su cuerpo fue hallado cuatro días después, abandonado al costado de la ruta provincial 21, en González Catán.
Ese crimen desgarrador fue el punto de inflexión que llevó a Lolín a unirse a otras mujeres que atravesaban situaciones similares: hijos desaparecidos, asesinados o torturados, en un país que muchas veces eligió el silencio. Así, nació una red de madres que, con pañuelos blancos como símbolo de resistencia, logró instalar el reclamo de justicia en la agenda pública nacional.
Además del asesinato de Roberto, Lolín enfrentó la pérdida de su esposo, Helvecio Alberto “Toto” Rigoni, y de su otro hijo, Ricardo. En este 2025, tampoco estaban a su lado su compañera de lucha Inés Ragni ni su esposo Oscar, ambos fallecidos en los últimos meses.
"Murió Lolín Rigoni a los 100 años, la última madre de Plaza de Mayo de Neuquén".
— Carola Sarubbi ⚡ (@Carolasarubbi) August 5, 2025
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🕯️ Presencia activa hasta el final
Lejos de replegarse, Lolín Rigoni mantuvo su compromiso hasta sus últimos días. Participaba en las rondas del tercer jueves de cada mes en el monumento a la Madre, ubicado en la avenida Olascoaga, en pleno centro de Neuquén. Ese espacio, que tantas veces recorrió con otras Madres, se convirtió en un lugar sagrado de la memoria local.
En marzo de este año, todavía se la pudo ver caminando lentamente alrededor del monumento, con el pañuelo blanco como bandera. Incluso el pasado 30 de abril, en el aniversario de la creación de Madres de Plaza de Mayo, envió un mensaje al acto realizado en el Aula Magna de la Universidad Nacional del Comahue, alentando a las nuevas generaciones a continuar la lucha.
🧠 Legado imborrable en el Alto Valle
El legado de Lolín Rigoni es inseparable de la historia de la defensa de los derechos humanos en la Patagonia. Fue una de las organizadoras del primer acto público de denuncia en Neuquén, en agosto de 1980, en tiempos donde el miedo aún paralizaba a buena parte de la sociedad.
Su fragilidad física nunca fue obstáculo para una voluntad inquebrantable. Quienes la conocieron destacan su lucidez, su firmeza en cada intervención pública y su capacidad de transmitir valores sin estridencias. Lolín enseñó que la memoria no se hereda: se construye día a día, en la calle, con la palabra y el ejemplo.
🧩 Una historia que sigue interpelando
La figura de Lolín Rigoni no solo representa a una madre que buscó justicia para su hijo. Representa a miles. A generaciones que crecieron sabiendo que el dolor puede transformarse en acción política, y que la lucha por los derechos humanos es una tarea permanente.
Hoy, en Neuquén y en toda la Argentina, se la despide con respeto, con gratitud, y con la certeza de que su huella seguirá guiando a quienes siguen marchando por verdad y justicia.
Así como ocurrió recientemente con la despedida a otra figura entrañable del deporte argentino, la muerte de “Locomotora” Castro conmovió al mundo del boxeo nacional, el fallecimiento de Lolín Rigoni también deja una marca imborrable en la memoria colectiva.

