Rolando Graña armó su planteo sobre una doble crítica. Primero, sostuvo que Manuel Adorni no logró explicar en conferencia de prensa las inconsistencias alrededor de sus bienes. Después, fue un paso más allá y vinculó ese nivel de vida con la actividad de su esposa, Karina Angeletti, a quien ubicó como titular de una empresa contratada para “humanizar empresas”. En ese marco, las contradicciones de Adorni ya habían aparecido en el centro de otros cuestionamientos previos del mismo periodista.
El corazón del informe no estuvo solo en la imputación judicial ni en el viaje a Punta del Este. Graña buscó mostrar que el caso ya excede a la conferencia fallida del funcionario y entra en un terreno más delicado: cómo se financia un determinado nivel de vida, qué rol cumple el entorno más cercano y por qué las explicaciones públicas no alcanzan para cerrar la discusión.
Rolando Graña llevó el caso Adorni del patrimonio a los contratos del entorno familiar
En el arranque del informe, Rolando Graña cuestionó la lógica de la defensa pública de Manuel Adorni. Remarcó que convocó a una conferencia de prensa para responder preguntas, pero terminó esquivando respuestas y maltratando a periodistas. A partir de ahí, planteó una doble impugnación: como contador, dijo que la declaración jurada no cierra; como comunicador, sostuvo que la conferencia no aclaró nada y oscureció todavía más el caso.
Después, el informe se metió de lleno en los bienes. Rolando Graña recordó que en la declaración jurada original aparecían un departamento en La Plata, otro en Parque Chacabuco y una Renault SUV, pero que luego quedaron expuestos otros activos, entre ellos una Jeep, un departamento de alto valor en Caballito y una casa en el barrio Indio Cúa Golf Club. Sobre ese punto construyó una pregunta de fondo: si esos ingresos provenían de la actividad privada previa, por qué no figuraban del mismo modo desde el comienzo.
Rolando Graña vinculó el nivel de vida de Adorni con la empresa de su esposa
El tramo más filoso del informe apareció cuando Rolando Graña puso la lupa sobre Karina Angeletti, esposa de Manuel Adorni. Allí sostuvo que ella figura como titular de una empresa llamada Masve y que esa firma tendría como clientes a grupos privados para tareas de “coaching ontológico” y “humanizar empresas”, una formulación que el periodista convirtió en uno de los ejes más llamativos de toda la pieza.
— Rolando Graña: “Karina Angeletti, esposa de Adorni, es titular de una empresa que se llama Masve”. Esta empresa tiene como cliente al Grupo Foggia. La contratan para hacer ‘coaching ontológico’ y humanizar empresas”.
Con esa secuencia, el conductor buscó correr la discusión desde la justificación patrimonial de Adorni hacia el modo en que el entorno familiar entra en escena. No presentó ese dato como un tema lateral, sino como una pieza que, en su mirada, ayuda a entender cómo se sostiene un esquema de gastos y bienes que considera desproporcionado frente a los ingresos conocidos del funcionario.
Los viajes, Grandio y “Lady Adorni” ampliaron el frente de la polémica
El informe también retomó la causa por el viaje a Punta del Este y el nombre de Marcelo Grandio, señalado como amigo de Adorni y vinculado al vuelo que quedó bajo sospecha. Graña sostuvo que la emisión posterior de una factura terminó agravando la discusión, porque el episodio quedó conectado con la hipótesis de una posible dádiva a partir del vínculo entre el pasajero y un proveedor estatal. En ese recorrido, la frase “Lady Adorni” ya había servido para instalar el foco sobre los privilegios y el entorno más cercano del funcionario.
Además, el periodista amplió el análisis con una idea de funcionamiento político: según su planteo, el oficialismo exhibe un patrón en el que los beneficios no quedan restringidos al funcionario, sino que se proyectan sobre relaciones personales, contratos y contactos que orbitan alrededor del poder. Ahí ubicó también otros nombres y casos, con la intención de mostrar que no se trata de una anomalía individual sino de una forma más amplia de administrar influencias.
El saldo del informe quedó en esa dirección. Rolando Graña no se limitó a cuestionar la conferencia de Manuel Adorni ni a enumerar bienes, sino que usó el caso para exponer una sospecha más incómoda: que detrás de las explicaciones incompletas hay una trama donde patrimonio, vínculos, negocios y entorno familiar aparecen demasiado cerca del poder como para que el tema se cierre con una simple desmentida.


