La Mona Jiménez recordó la persecución a la cultura popular en Córdoba
En el marco de un nuevo aniversario del 24 de marzo, Carlos «La Mona» Jiménez rompió el silencio sobre la cruda realidad que vivió durante los años de plomo en su provincia natal. El intérprete relató cómo el simple hecho de cantar cuarteto lo convertía en un objetivo de las fuerzas de seguridad, quienes lo detenían de forma sistemática sin ninguna justificación legal más que el desprecio por las expresiones populares de la clase trabajadora.
Este testimonio se suma a las voces que hoy exigen justicia, como ocurrió con el mensaje desde España que recordó el impacto global del terrorismo de Estado en el país. Para La Mona Jiménez, el cuarteto no solo era música, sino una forma de resistencia que el régimen intentaba silenciar mediante el amedrentamiento y el calabozo, vinculando la actividad artística con figuras contravencionales de robo y hurto para justificar los arrestos.
La persecución al «Mandamás» no fue un hecho aislado, sino parte de un esquema de control social donde el racismo y el clasismo jugaban un rol fundamental en la represión. Mientras otros referentes del deporte también han analizó el presente político estableciendo paralelismos históricos, el relato de Jiménez pone el foco en la estigmatización del género musical más emblemático de Córdoba.
Durante sus apariciones públicas para recordar esta efeméride, La Mona Jiménez destacó la figura de su entonces esposa, Juana Delseri, quien se convirtió en su principal sostén durante los días de encierro. La mujer lo esperaba noches enteras en las plazas céntricas de la capital cordobesa hasta que los lunes o martes lograba recuperar la libertad, tras ser señalado por los militares como «un negro de mierda» que divertía a sus pares.
El cuarteto como blanco del racismo institucional
La experiencia de La Mona Jiménez bajo la bota militar demuestra que el odio de la dictadura cívico-militar a la cultura popular tenía raíces profundamente racistas. El cantante explicó que las detenciones se producían cada veinte días, impulsadas por un clima de época donde el cuarteto era considerado una «mala palabra» y un peligro para el orden establecido por las juntas.
“Yo caía cada semana de por medio porque cantaba cuarteto. Subía un auto y me traían, aparte de los militares que decían ‘a este llevátelo’, y me metían acá dentro”, recordó el artista sobre los calabozos de Bulevar San Juan. A pesar de las amenazas y los golpes, el músico aseguró que su motor siempre fue la felicidad de la gente que más lo necesitaba, logrando llevar alivio incluso en los momentos más oscuros de la historia argentina.
El crudo intercambio que reveló la verdad
— La Mona Jiménez: Pasaba por aquí por el Bulevar San Juan, por eso quería comentarte algo que me pasó cuando vi esto. Dije: «mierda, parece que aquí estuve preso». Venía cada 20 días, caía en cana.
— Entrevistador: Por ese pasillo que está para allá, te llevaban al centro.
— La Mona Jiménez: Yo caía cada semana de por medio porque cantaba cuarteto. Subía un auto y me traían, aparte de los militares… que decían «A este llevátelo», y me metían acá dentro. Cantar cuarteto era mala palabra. Era «cantar un negro de mierda así, divertir a otros negros de mierda».
El testimonio del ídolo popular funciona como una pieza clave para entender cómo la represión no solo buscó la eliminación política, sino también la uniformidad cultural.
En el día de la Memoria el testimonio de estas detenciones arbitrarias en Córdoba sigue vigente como un recordatorio de que, para el poder autoritario, la alegría del pueblo siempre fue un acto de rebeldía.
‼️ “CAÍA PRESO SEMANA DE POR MEDIO POR CANTAR CUARTETO”
— Data Diario (@DataDiario) March 24, 2026
🎶 La Mona Jiménez recordó las detenciones que sufrió durante la última dictadura militar.
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