Pablo Grillo reconstruyó su recuperación, el apoyo colectivo y el ataque sufrido
Pablo Grillo volvió a hablar públicamente luego de recibir el alta definitiva tras un año de internación, a raíz de las graves heridas sufridas durante una represión en una marcha de jubilados frente al Congreso de la Nación. Su testimonio pone el foco en el proceso de recuperación y el rol del entorno cercano.
El episodio ocurrió el 12 de marzo de 2025, cuando el documentalista recibió el impacto de un cartucho de gas lacrimógeno en la cabeza. Desde entonces, su caso se convirtió en un símbolo dentro del debate sobre el accionar de las fuerzas de seguridad en una protesta social y las consecuencias de la represión.
Durante ese período, el acompañamiento de familiares, amigos y vecinos fue central. En ese contexto se organizaron acciones de apoyo sostenidas en el tiempo, como los “semaforazos”, que mantuvieron visible el caso y reforzaron el reclamo de justicia, en línea con lo señalado sobre los responsables políticos del caso.
En la entrevista con Nicolás Munafó en C5N, Pablo Grillo destacó que su recuperación no fue un hecho aislado, sino el resultado de un proceso colectivo. “No soy tan creyente, pero los milagros se construyen”, afirmó, al referirse al apoyo recibido durante el año de internación.
El testimonio de Pablo Grillo sobre el ataque y su recuperación
— Pablo Grillo: Yo soy ramerero, salgo a caminar y te saludan todos. Esto se construyó casi como un milagro.
— Nicolás Munafó: ¿Veías venir lo que iba a pasar ese día?
— Pablo Grillo: Sí, ya se veía que iba a explotar. Me calcé la cámara y salí a documentar.
— Pablo Grillo: Había una orden de reprimir. Vi cómo cargaban, cómo apuntaban.
• 12 de marzo de 2025: manifestación de jubilados frente al Congreso
• Pablo Grillo recibe el impacto de un cartucho en la cabeza
• Permanece internado durante un año
• Recibe el alta definitiva y continúa rehabilitación en su casa
• La causa sigue bajo investigación judicial
A un año del episodio, el documentalista aseguró que no guarda rencor personal, aunque marcó una diferencia clara entre lo individual y lo institucional. En ese sentido, se refirió directamente al gendarme Héctor Jesús Guerrero, quien intervino en el operativo.
“Le acepto las disculpas, pero que avance la justicia”, sostuvo Pablo Grillo, en una definición que sintetiza su postura frente al caso y que vuelve a poner el foco en el desarrollo judicial de la causa.
El proceso también mantiene abiertas otras discusiones, como el rol del Estado y las respuestas institucionales posteriores al hecho, en un contexto donde se denunció que nadie del Gobierno se comunicó con la familia durante el período más crítico.
La recuperación marcó el eje de su relato, pero el cierre dejó otra señal: el perdón personal no reemplaza la necesidad de que la Justicia avance sobre lo ocurrido.


