Historias de adopción y voluntariado

Refugios de animales en Argentina: el trabajo de los voluntarios que rescatan perros y gatos

Un recorrido por organizaciones de rescate animal mostró cómo funcionan las casas de tránsito, qué necesitan los voluntarios y cuáles son las dificultades que enfrentan para recuperar animales abandonados y encontrarles un hogar.

Recorrido por refugios de animales en Argentina con perros alojados en Adopciones Quilmes.
El informe de Patitas Argentinas mostró el trabajo de Adopciones Quilmes, donde voluntarios cuidan perros rescatados mientras buscan familias para adoptarlos.

Los refugios de animales en Argentina enfrentan una demanda constante de ayuda para perros y gatos abandonados, enfermos o en situación de calle. Detrás de cada rescate hay voluntarios que organizan traslados, consiguen atención veterinaria, reúnen alimentos y buscan familias dispuestas a adoptar. Sin embargo, la falta de espacio, recursos y hogares temporales limita la cantidad de animales que pueden recibir.

El informe Patitas Argentinas, difundido por C5N, recorrió distintas organizaciones dedicadas al rescate animal y recogió los testimonios de sus integrantes. A través de Proyecto Gatitos, un grupo de rescatistas y Adopciones Quilmes, el recorrido permitió conocer cómo se sostiene esta tarea cotidiana y por qué colaborar no significa necesariamente adoptar una mascota.

Durante el programa se mencionó que ocho de cada diez argentinos conviven con animales de compañía. La cifra es consistente con relevamientos sobre tenencia de mascotas en el país, aunque no permite establecer por sí sola cuántos perros y gatos permanecen abandonados.

El informe también hizo referencia a casi 20 millones de animales que buscarían un hogar, una estimación que no cuenta con un censo nacional verificable. Más allá de esa cifra, las organizaciones entrevistadas describieron las dificultades que enfrentan para atender los casos que reciben.

Refugios de animales en Argentina: cómo funcionan y qué necesitan para seguir rescatando

Una de las primeras experiencias presentadas fue la de Proyecto Gatitos, una iniciativa que trabaja en el rescate y la adopción de animales en situación de calle.

Ro, su responsable, contó que lleva ocho años dedicada a recuperar gatos que atravesaron situaciones de abandono o maltrato.

“Me dedico a rescatar hace ocho años con el fin de recuperar gatitos en situación de calle, maltrato, abandono”, explicó.

A diferencia de los establecimientos que cuentan con instalaciones permanentes, Proyecto Gatitos depende de hogares temporales para alojar a los animales durante su recuperación y hasta encontrarles una familia.

Estos espacios, conocidos como casas de tránsito, permiten que una persona reciba a un animal durante un período sin asumir necesariamente el compromiso de adoptarlo.

“No tenemos un refugio estable”, señaló Ro al explicar las necesidades de la organización.

Además de hogares temporales, mencionó alimentos, medicamentos, mantas, camas y otros elementos utilizados durante los rescates.

Entre todos esos recursos, destacó dos especialmente necesarios: alimento y personas dispuestas a ofrecer tránsito.

Las casas de tránsito, una ayuda fundamental para los rescatistas

La experiencia de otro grupo de voluntarias permitió conocer cómo funciona una organización sin instalaciones propias.

Mel, una de sus integrantes, explicó que trabajan aproximadamente entre 20 y 25 personas y que los animales rescatados permanecen en hogares temporales mientras reciben cuidados o esperan una adopción.

El grupo también promueve la castración y la prevención del abandono como parte de sus actividades.

Durante la conversación surgió una cuestión que atraviesa a muchas organizaciones: la ayuda no siempre requiere dinero ni espacio disponible en una casa.

Una persona puede colaborar trasladando un animal al veterinario, acompañando un tratamiento o llevando un perro o un gato de un hogar temporal a otro.

“A veces es solamente un ratito de tu vida que cambia un montón al grupo de voluntarios”, explicó Mel.

La rescatista también señaló que, cuando no pueden hacerse cargo de un caso, intentan orientar a quienes encuentran un animal que necesita asistencia.

En ese trabajo participan personas con diferentes disponibilidades de tiempo, recursos y posibilidades de colaboración.

La importancia de la castración y la adopción responsable

La prevención de nuevas situaciones de abandono apareció como uno de los temas centrales del recorrido.

Las integrantes de Proyecto Gatitos y del segundo grupo entrevistado coincidieron en destacar la castración como una herramienta para reducir la reproducción no controlada de perros y gatos.

“Si hubiera más castraciones y de repente entendería la importancia, no habría tantos gatitos en situación de calle, abandono”, sostuvo Ro.

La adopción responsable constituye otra parte del trabajo. No se trata únicamente de retirar un animal de un refugio, sino de ofrecerle condiciones de cuidado que puedan mantenerse a lo largo de su vida.

En el informe también se mencionó la participación de Natural Life, una empresa vinculada al sector de mascotas que colabora con organizaciones de rescate.

El intercambio durante el recorrido permitió conocer parte de esa colaboración:

Entrevistadora: “¿Cómo influye hoy en día en el proyecto Natural Life?”

Voluntaria: “Hoy en día nos ayuda no solamente con estos eventos que nos da la visibilidad como para las ferias y las jornadas de adopción, sino que también desde sus páginas para comentar la adopción”.

Según las voluntarias, esa ayuda incluye alimentos, insumos y espacios de difusión para promover las adopciones, especialmente las de animales adultos, que suelen encontrar mayores dificultades para conseguir una familia.

Adopciones Quilmes: un refugio con décadas de trabajo

El recorrido también llegó a Adopciones Quilmes, una organización de la provincia de Buenos Aires que cuenta con un espacio físico para alojar animales rescatados.

Una de sus voluntarias explicó que el refugio funciona desde hace aproximadamente veinte años y que, al momento de la entrevista, albergaba alrededor de cien perros.

La organización también dispone de un sector destinado a gatos y trabaja con hogares de tránsito para animales que requieren cuidados especiales.

La entrevistada explicó que algunos perros y gatos necesitan permanecer temporalmente en una vivienda, particularmente después de una operación o durante un tratamiento.

En esos casos, la contención y el acompañamiento cotidiano de una familia pueden resultar importantes para su recuperación.

Pero contar con instalaciones no elimina las limitaciones.

“No vamos a basto. No es falta de solidaridad, es falta de el desborde que hay con respecto al abandono de los animales, entonces nada alcanza”, expresó una de las responsables durante la visita.

Su testimonio reflejó una dificultad recurrente: mientras algunos animales encuentran una familia, continúan llegando nuevos pedidos de ayuda que necesitan respuesta.

Esa situación también tuvo consecuencias concretas para la organización. El 27 de marzo de 2026, Adopciones Quilmes anunció que suspendía por tiempo indefinido el ingreso de nuevos animales debido a una deuda cercana a los diez millones de pesos. La decisión buscaba priorizar la alimentación y la atención veterinaria de los perros y gatos que ya estaban bajo su cuidado, mientras continuaban las adopciones y las actividades para reunir fondos.

No hay confirmación suficiente de que esa restricción haya sido levantada. El refugio mantiene canales de información y adopción, pero eso no debe interpretarse como una reapertura automática para recibir nuevos rescates.

Mango y otros perros que esperan una familia

El informe también permitió conocer a algunos de los animales que permanecen en Adopciones Quilmes.

Uno de ellos es Mango, un perro que atravesó problemas de salud, entre ellos sarna, y recibió tratamiento antes de incorporarse al refugio.

Las voluntarias lo describieron como un animal cariñoso con las personas, aunque señalaron que tiene dificultades para convivir con otros perros.

Por esa razón, sus cuidadoras consideran que necesita un hogar donde no conviva con otros perros. También destacaron que es cariñoso con las personas.

Durante el recorrido también se mostró a una perra que había llegado con moquillo, bajo peso y mucho temor. Según explicaron sus cuidadoras, después de recibir atención y recuperarse se encontraba en condiciones de ser adoptada.

Estas historias permiten conocer una parte del trabajo que continúa después del rescate: tratamientos veterinarios, recuperación física, adaptación y búsqueda de hogares adecuados para cada animal.

No todos necesitan lo mismo ni están preparados para convivir en las mismas condiciones.

Por qué los refugios no pueden recibir todos los animales abandonados

Uno de los momentos más significativos del recorrido llegó cuando una voluntaria de Adopciones Quilmes explicó las dificultades que enfrentan ante los pedidos de ayuda.

Según relató, muchas personas consideran que basta con encontrar un animal abandonado y llevarlo a un refugio para que la organización se haga cargo.

Sin embargo, la capacidad física y económica de estos espacios es limitada.

“Lo hacemos para salvar a muchos. Pero no podemos salvar a todos”, expresó.

La voluntaria explicó que los rescates requieren tiempo, recursos económicos, espacio y personas que puedan hacerse cargo de los cuidados.

También señaló que la falta de lugar no significa que una organización no quiera colaborar, sino que muchas veces ya está atendiendo más casos de los que sus recursos permiten sostener.

En ese contexto, destacó la importancia de una participación más amplia de quienes encuentran animales en situaciones difíciles.

“El otro no tiene más obligación que yo, el otro hace lo que puede también. Porque además esto es voluntario”, afirmó.

Su planteo puso el foco en una realidad frecuente para los rescatistas: además de cuidar a los animales que ya tienen, deben responder consultas y pedidos de ayuda que muchas veces exceden sus posibilidades.

Cómo colaborar con el rescate animal sin adoptar una mascota

Las experiencias presentadas en Patitas Argentinas mostraron distintas maneras de participar en el trabajo de las organizaciones.

Ofrecer una casa de tránsito, ayudar con traslados veterinarios, donar alimentos o medicamentos y colaborar con la difusión de animales en adopción son algunas de las necesidades mencionadas por las voluntarias.

Cada organización establece sus propios requisitos para recibir animales, incorporar voluntarios y concretar adopciones.

Proyecto Gatitos cuenta con un sitio web, proyectogatitos.com.ar, donde presenta animales disponibles para adopción y opciones de colaboración.

Adopciones Quilmes también publica información sobre los perros y gatos que buscan familia, sus requisitos de adopción y las formas de colaborar a través de adopcionesquilmes.org. Quienes encuentren un animal que necesite asistencia deben consultar previamente las posibilidades de ayuda de la organización, sin asumir que el refugio puede recibirlo.

Para quienes no pueden adoptar, estas alternativas ofrecen distintas posibilidades de acompañar el trabajo de rescate.

Una tarea que continúa después de cada adopción

El recorrido mostró organizaciones con estructuras diferentes: algunas dependen exclusivamente de casas de tránsito y otras cuentan con instalaciones permanentes. Todas necesitan voluntarios, atención veterinaria y recursos para sostener los cuidados.

También dejó ver que cada animal tiene necesidades particulares y que encontrar una familia puede llevar tiempo, especialmente cuando existen enfermedades, secuelas físicas o dificultades de convivencia.

Mientras continúan los cuidados y las búsquedas de hogares, las organizaciones mantienen abiertas distintas vías de colaboración. Las experiencias de Proyecto Gatitos y Adopciones Quilmes muestran cómo esa tarea se desarrolla día a día, desde la primera atención de un animal hasta el momento en que puede incorporarse a una nueva familia.