En la entrevista con Jorge Fontevecchia, Sebastián Soler relativizó que el freno al discovery pudiera presentarse como un fallo “histórico”, pero dejó en claro que era una noticia favorable para la Argentina. Su idea central fue otra: más importante que la suspensión del hostigamiento procesal era la cuestión de fondo, donde, según su lectura, la Argentina tenía razón desde el inicio.
Soler explicó que la sentencia de Loretta Preska nunca estuvo firme y que, aun así, el sistema procesal estadounidense habilitaba mecanismos para presionar al país con pedidos de información sobre bienes soberanos. Para él, ese uso del discovery no apuntaba realmente a encontrar activos embargables, sino a generar presión política y mediática para forzar un acuerdo.
Ese razonamiento técnico dialoga con la lectura de Maril sobre Kicillof, otra interpretación que también ubicó al exministro bonaerense en el centro del sentido político que dejó el fallo.
Sebastián Soler explicó por qué la Argentina tenía razón en el caso YPF
El abogado Sebastián Soler fue directo al núcleo jurídico del conflicto. Sostuvo que cuando la Argentina expropió YPF cumplió con los tres requisitos constitucionales: utilidad pública, ley del Congreso e indemnización al expropiado. Según su planteo, el estatuto de una empresa privada no podía agregar un cuarto requisito a una facultad soberana del Estado, y ese era justamente el error de fondo de la sentencia de primera instancia.
Reuters informó que la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito revirtió la condena de US$16.100 millones contra la Argentina y entendió que los reclamos contractuales de los demandantes no prosperaban bajo derecho argentino. Ese dato vuelve especialmente fuerte la lectura de Soler, porque acerca su explicación jurídica a lo que finalmente terminó resolviendo el tribunal.
En ese punto apareció también el nombre de Axel Kicillof. Sebastián Soler no se quedó en una defensa abstracta del Estado argentino, sino que, cuando Fontevecchia le preguntó si finalmente el actual gobernador bonaerense tenía razón, respondió sin matices: “Pero por supuesto”. Ese pasaje convirtió una explicación técnica en una definición política de alto voltaje.
Qué dijo Sebastián Soler sobre Kicillof y la expropiación
El tramo más fuerte de la entrevista llegó cuando Soler explicó que nadie lograba precisar qué habría significado “estatizar bien” YPF si no era del modo en que se hizo. Según su planteo, si la Argentina hubiera intentado comprar también el paquete de los Eskenazi bajo la fórmula del estatuto, habría terminado pagando varias veces más que el valor real de mercado.
— Jorge Fontevecchia: “Era mi pregunta inmediata. Si finalmente Kicillof tenía razón”.
— Sebastián Soler: “Pero por supuesto”.
Ese intercambio ordenó todo el sentido político de la nota. Soler no se limitó a decir que la Argentina tenía buenos argumentos; fue más allá y sostuvo que la crítica pública a Kicillof choca con los mismos escritos de defensa que el actual gobierno mantuvo en Nueva York.
El discovery, Burford y el hostigamiento que describió Sebastián Soler
Otro eje central de la entrevista fue la explicación del discovery. Soler lo describió como una herramienta procesal inusual que permite a quien ganó en primera instancia buscar información sobre bienes del condenado incluso sin sentencia firme. En su mirada, el problema no era solo jurídico, sino también práctico: si la Argentina pagaba antes de tiempo y luego ganaba en Cámara, recuperar ese dinero sería casi imposible.
El abogado Sebastián Soler agregó que, en los años transcurridos desde la sentencia de Preska, los demandantes no habían logrado identificar bienes argentinos realmente embargables en Estados Unidos. Por eso entendía que el discovery operaba más como mecanismo de hostigamiento que como vía real de cobro. Reuters había reportado en enero que la pelea procesal de la Argentina justamente estaba orientada a frenar ese avance mientras la Cámara resolvía la apelación.
A mitad de la explicación técnica, también reapareció el frente político del caso en qué dijo Cristina Kirchner sobre YPF, donde la expresidenta sostuvo que la expropiación “se hizo conforme a derecho” y volvió a defender la recuperación de la soberanía energética.
La contradicción política que Sebastián Soler marcó en el Gobierno
Uno de los pasajes más delicados de la entrevista fue cuando Soler señaló una contradicción entre los escritos judiciales y el discurso público de algunos dirigentes del oficialismo. Según explicó, el actual gobierno hizo algo que él consideró correcto: mantuvo al mismo estudio jurídico, sostuvo la línea técnica de la Procuración y conservó los argumentos de defensa que ya se venían usando.
— Sebastián Soler: “Yo desafío a cualquiera a leer las decenas de páginas de escritos que ha presentado este gobierno y encontrar una sola frase donde se diga que se estatizó mal”.
Pero al mismo tiempo, remarcó que varios funcionarios seguían declarando en público que la estatización había sido un error. Para Soler, esa tensión resultaba evidente: en los tribunales de Nueva York la Argentina defendía la expropiación con los mismos argumentos que en la arena política algunos dirigentes seguían cuestionando.
Ahí apareció uno de los aportes más originales de su análisis. No solo explicó por qué, a su juicio, Preska se había equivocado al aplicar el derecho argentino. También sostuvo que la continuidad de los argumentos de defensa convertía al caso YPF en una rara política de Estado, más allá de las contradicciones discursivas que sobreviven en el debate partidario.
Qué cambió con el fallo de la Cámara de Apelaciones
Cuando Sebastián Soler dio la entrevista, la discusión pública todavía estaba muy concentrada en la suspensión del discovery. Pero el escenario judicial cambió más fuerte después, cuando la Cámara revirtió directamente la condena de US$16.100 millones y dejó sin efecto también la orden de entregar acciones de YPF.
Esa novedad vuelve todavía más resonante su explicación. Lo que en la entrevista aparecía como una defensa técnica de la posición argentina terminó acercándose al resultado más favorable que podía esperar el país en esa instancia. Soler lo había dicho con otra formulación, pero con el mismo fondo: la Argentina debía ganar porque ni el estatuto de YPF ni la interpretación de Preska podían imponerse sobre el marco constitucional argentino.
La intervención de Sebastián Soler dejó así una conclusión incómoda para varios actores del debate público. Si el argumento jurídico que sostuvo la defensa argentina era correcto y si la Cámara terminó dándole aire a esa línea, la discusión sobre YPF ya no pasa solo por el tamaño del fallo o por el rol de Burford, sino también por quién tenía razón desde el principio.


