Villarruel criticó la misa de Luján y habló de “lo peor de la casta política”

La vicepresidenta cuestionó el tono del acto por el aniversario del papa Francisco y explicó su ausencia. Sus declaraciones introdujeron un eje político en una ceremonia religiosa y reavivaron especulaciones sobre su vínculo con el oficialismo.

Apuntó a la “casta” en una ceremonia religiosa

Villarruel criticó la misa de Luján y habló de la casta política
La vicepresidenta cuestionó el tono político del acto

La vicepresidenta Victoria Villarruel criticó la misa de Luján al señalar que la ceremonia tuvo un contenido político y no estrictamente religioso, y sostuvo que allí estaba “lo peor de la casta política”.La definición, realizada ante la prensa tras su participación en una actividad en Almagro, marcó distancia del acto central por el aniversario del fallecimiento del papa Francisco.

La funcionaria explicó que decidió no asistir a Luján porque tenía un compromiso previo con la comunidad de la Casa Salesiana y reafirmó su identidad católica como motivo de su presencia en otra celebración. En ese contexto, evitó confirmar si incluía al gabinete en su crítica, pero dejó abierta la interpretación sobre el alcance de sus dichos.

La escena se dio en un momento de exposición política dentro del oficialismo, donde la ausencia de Villarruel en un acto con fuerte presencia de dirigentes generó lecturas sobre su posicionamiento. En esa línea, sus intervenciones públicas recientes, como la denuncia de Villarruel a Petri, ya habían evidenciado un tono confrontativo en el debate político.

El cuestionamiento a la ceremonia en Luján

Durante el intercambio con periodistas, Villarruel sostuvo que la misa “tenía un contenido que no era el del recuerdo al Papa propiamente dicho” y remarcó que percibió una fuerte presencia de actores políticos. En ese contexto, utilizó la expresión “lo peor de la casta política” para referirse a quienes asistieron.

Victoria Villarruel: “Me pareció que la ceremonia tenía un contenido que no era el del recuerdo al Papa propiamente dicho. Era una ceremonia en la que estaba la casta política. Lo peor de la casta política.”

Ante la consulta sobre si incluía en esa definición a integrantes del Gobierno, evitó responder de manera directa.

Victoria Villarruel: “No quiero... no quiero puntualizar. Pero estaba la casta política y yo en eso soy coherente con mis creencias.”

La vicepresidenta sostuvo además que su intención fue participar de una celebración que consideró más alineada con su visión personal de la fe.

Victoria Villarruel: “Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas recordando al gran hombre que fue el Papa Francisco”

Ausencia, contexto político y posicionamiento

La decisión de no asistir a Luján coincidió con un acto donde se concentró buena parte de la dirigencia política, lo que potenció la lectura de su ausencia como un gesto político. En paralelo, la vicepresidenta insistió en que su relación con Javier Milei “es muy buena”, intentando desactivar interpretaciones de conflicto directo.

Sin embargo, sus declaraciones sobre la “casta política” introdujeron un elemento de tensión que se suma a otros episodios recientes, como las denuncias penales de Villarruel, donde también marcó posiciones firmes frente a distintos actores.

El episodio deja planteada una tensión entre lo institucional y lo político en un contexto donde cada gesto público adquiere relevancia. La combinación entre ausencia, crítica y reafirmación personal configura un mensaje que excede el plano religioso y se proyecta sobre la dinámica interna del oficialismo.