Crisis bancaria en Paraguay

Escándalo financiero en Paraguay: intervinieron Ueno Bank, detuvieron a ocho directivos y renunció el titular del Banco Central

El Banco Central paraguayo inició un proceso de resolución de Ueno Bank tras detectar graves problemas de solvencia. La crisis derivó en detenciones, la renuncia de Carlos Carvallo y cuestionamientos por los vínculos empresariales del presidente Santiago Peña.

Fachada de Ueno Bank durante la crisis de Ueno Bank en Paraguay tras la intervención del Banco Central.
Ueno Bank quedó bajo un procedimiento de resolución del Banco Central de Paraguay tras detectarse graves problemas de solvencia y operaciones financieras investigadas por la Justicia.

La crisis de Ueno Bank en Paraguay provocó una fuerte conmoción financiera y política después de que el Banco Central dispusiera la intervención de la entidad por graves problemas de solvencia. La medida estuvo acompañada por una investigación penal que derivó en la detención de ocho personas vinculadas con el banco y por la renuncia del presidente de la autoridad monetaria, Carlos Carvallo, solicitada por el mandatario Santiago Peña.

El caso también despertó preocupación entre millones de clientes de la entidad, incluidos ahorristas particulares, empresas y futbolistas de la selección paraguaya. Mientras las autoridades buscan garantizar la devolución de los depósitos, la investigación apunta a operaciones crediticias realizadas con compañías relacionadas con los controladores del banco y abrió interrogantes sobre la supervisión financiera y los vínculos entre el poder político y el sector privado.

Crisis de Ueno Bank en Paraguay: por qué intervino el Banco Central

El Banco Central del Paraguay (BCP) resolvió el 2 de noviembre de 2026 iniciar el procedimiento de resolución de Ueno Bank, una de las entidades financieras digitales de mayor crecimiento en el país.

La decisión fue anunciada públicamente al día siguiente, después de que los organismos de supervisión constataran que el índice de solvencia del banco había caído por debajo del 50% del mínimo legal requerido.

Según explicó la autoridad monetaria, el deterioro surgió a partir de ajustes en los estados financieros realizados durante un proceso de regularización que llevaba varios meses.

Los problemas comenzaron a investigarse tras detectar operaciones de crédito vinculadas con empresas pertenecientes al grupo que controlaba la entidad. El organismo regulador había solicitado en junio la adecuación de esas operaciones a los límites establecidos por la legislación paraguaya.

La investigación administrativa incluyó el seguimiento de las transacciones y del destino de los recursos, debido a que la documentación societaria no permitía identificar directamente todas las relaciones entre las compañías receptoras de préstamos y los controladores del banco.

Con el avance de las actuaciones, también aparecieron dificultades relacionadas con la liquidez, la documentación de determinadas operaciones crediticias y la necesidad de constituir previsiones adicionales para cubrir riesgos financieros.

Finalmente, el deterioro patrimonial llevó al Banco Central a activar el mecanismo legal destinado a resolver la situación de una entidad que ya no reúne las condiciones de solvencia exigidas para operar normalmente.

El procedimiento busca determinar el destino de los activos y pasivos del banco, proteger a los depositantes y evitar que sus problemas se extiendan al resto del sistema financiero.

Desde el organismo regulador insistieron en que se trata de una situación particular de Ueno Bank y no de una crisis generalizada de las entidades bancarias paraguayas.

Ocho detenidos y la renuncia de Carlos Carvallo

La intervención tuvo consecuencias judiciales inmediatas.

La Fiscalía de Delitos Económicos y Anticorrupción abrió una investigación por presunta lesión de confianza y otros posibles delitos financieros relacionados con la administración de la entidad.

La Fiscalía ordenó la detención de ocho personas vinculadas con la conducción y administración de Ueno Bank. Las ocho capturas se concretaron durante el 3 de noviembre, después de que el último directivo buscado fuera aprehendido en la localidad de Altos, departamento de Cordillera.

Entre los investigados figuran Federico Miguel Vázquez Villasanti, principal accionista de la entidad, y Juan Manuel Gustale, quien se desempeñaba como presidente del banco.

Las detenciones forman parte de una investigación penal en curso. La responsabilidad de cada una de las personas involucradas deberá establecerse a partir de las pruebas reunidas por la Fiscalía y las decisiones judiciales correspondientes.

La crisis también alcanzó al Banco Central, cuyo presidente, Carlos Carvallo, presentó su renuncia después de que Santiago Peña le solicitara que dejara el cargo.

Tras la salida de Carvallo, Liana Emilce Caballero asumió interinamente la presidencia del Banco Central, con la tarea de continuar el procedimiento de resolución de Ueno Bank y supervisar las medidas destinadas a proteger a los depositantes.

Carvallo había estado al frente de la financiera Ueno antes de asumir la conducción del organismo regulador en 2023, una trayectoria que quedó bajo cuestionamiento político por la relación previa del funcionario con la entidad intervenida.

El presidente paraguayo también mantuvo vínculos empresariales con el grupo propietario del banco. Santiago Peña fue socio comercial del Grupo Vázquez hasta marzo de 2025, cuando se desvinculó de esas participaciones en medio de cuestionamientos por posibles conflictos de intereses.

Esas relaciones intensificaron los cuestionamientos de sectores políticos y económicos, que reclamaron explicaciones sobre los controles realizados durante los años de crecimiento de Ueno Bank.

Sin embargo, los antecedentes empresariales del presidente y del extitular del Banco Central no constituyen por sí mismos una prueba de participación en los presuntos delitos investigados.

La situación también provocó repercusiones en el Congreso paraguayo, donde sectores de la oposición anunciaron iniciativas para exigir responsabilidades políticas por la crisis.

Los ahorristas, los futbolistas y el temor a una crisis mayor

Uno de los aspectos más sensibles de la intervención es la situación de quienes mantenían sus ahorros en Ueno Bank.

La entidad había alcanzado aproximadamente 2,9 millones de clientes y administraba depósitos de particulares, empresas y organismos públicos.

Entre los recursos vinculados al banco se encontraban fondos de instituciones estatales, incluidos depósitos relacionados con el sistema de jubilaciones y prestaciones sociales.

La incertidumbre llevó a clientes a acercarse a las sucursales para reclamar información y conocer las posibilidades de recuperar su dinero.

El Banco Central recordó que Paraguay cuenta con un Fondo de Garantía de Depósitos que protege los ahorros hasta un límite de 75 salarios mínimos mensuales, equivalente a 228,3 millones de guaraníes por depositante, conforme a las condiciones legales aplicables.

El organismo también anunció un primer pago de hasta 10 millones de guaraníes para los depositantes, mientras avanzan los procedimientos de recuperación y compensación de los fondos.

El Banco Central aclaró que, para determinar los importes a devolver, se descontarán las deudas que cada depositante mantenga con la entidad.

No obstante, quienes poseen saldos superiores a la cobertura garantizada dependen de los mecanismos legales de resolución y de los activos disponibles para determinar cuánto dinero podrán recuperar.

Entre los afectados también aparecen futbolistas de la selección paraguaya que habían depositado parte de sus ingresos en la entidad.

Según explicó el abogado Rodrigo Codas, un grupo de diez jugadores comenzó a preparar una demanda colectiva para reclamar por sus ahorros. La presentación se encontraba en preparación y no se había informado públicamente una lista completa de los futbolistas involucrados ni los montos individuales depositados.

La situación adquirió una dimensión particular porque Ueno Bank mantenía vínculos comerciales y de patrocinio con el fútbol paraguayo, lo que había contribuido a su presencia entre deportistas y otros actores del sector.

Durante una entrevista televisiva sobre el caso, los analistas advirtieron que la participación de futbolistas y empresas entre los depositantes podía aumentar la presión sobre las autoridades para acelerar las respuestas.

También señalaron el riesgo de que la desconfianza provocara retiros de fondos de otras entidades, aunque esa preocupación no equivale a la existencia de un corralito generalizado ni demuestra que otros bancos enfrenten problemas similares.

El Banco Central paraguayo sostuvo que el sistema financiero continúa funcionando con normalidad y que la intervención de Ueno Bank responde a una situación específica.

La investigación judicial deberá establecer el alcance de las operaciones cuestionadas y las eventuales responsabilidades penales, mientras el procedimiento financiero tendrá que definir la recuperación de los depósitos y el tratamiento de las obligaciones pendientes.

Con ocho investigados detenidos, la salida del titular del Banco Central y una creciente demanda de explicaciones sobre los controles estatales, la crisis de Ueno Bank se convirtió en un problema que excede a una sola entidad financiera y mantiene bajo atención tanto a los ahorristas como a las autoridades políticas y económicas de Paraguay.