Flavio Azzaro y la «no ingenuidad» de Messi
La reciente visita del Inter Miami a la residencia de Donald Trump generó un sismo mediático que Flavio Azzaro no dejó pasar en su stream. El periodista fue tajante al afirmar que «Messi no es boludo» y que la idea de un capitán ajeno a las implicancias de sus fotos es un relato agotado. Según Azzaro, el astro rosarino es plenamente consciente de que retratarse con el líder republicano es una validación política que trasciende lo deportivo.
3 claves del análisis de Flavio Azzaro:
- Poder de veto: El periodista subrayó que, por su estatus mundial, Messi podría haber evitado la foto con solo decir «no voy».
- Consciencia de imagen: Azzaro sostiene que el «10» maneja su carrera con precisión y entiende el impacto global de sus vínculos.
- Contexto político: La foto se da en un marco donde la expresidenta acusó a Donald Trump por diversas políticas, sumando tensión al gesto del futbolista.
Flavio Azzaro insistió en que Messi tiene la espalda suficiente para «plantarse» ante cualquier compromiso que no desee cumplir. Esta visión choca con la diplomacia habitual del fútbol, especialmente cuando se recuerda que Donald Trump y el ataque a Venezuela han sido temas de alta sensibilidad en la región, donde Messi es el máximo referente.
El silencio como declaración política
Para el periodista, el silencio del entorno de Messi y su sonrisa en la foto son decisiones ejecutivas. Azzaro resaltó la curiosa figura del «chico de Rosario que solo quiere jugar a la pelota», señalando que a ese nivel de poder, la neutralidad es simplemente una herramienta de marketing que se usa o se descarta según la conveniencia del momento.
Resulta llamativo que mientras Messi intenta mantener una imagen de pureza apolítica para no alienar patrocinadores, termine posando con uno de los presidentes más divisivos de la historia reciente. Azzaro remarcó que esta foto no es un accidente de vestuario, sino una pieza más en el tablero de intereses que celebra cada acercamiento al eje Trump por parte de figuras como Javier Milei.
Messi, el poder y la neutralidad selectiva
Azzaro insistió en que la figura del capitán es demasiado grande para ser víctima de una «emboscada» fotográfica. Es notable cómo, mientras se vende la imagen de un Messi alejado de los conflictos, su presencia en Mar-a-Lago lo coloca en el epicentro de la grieta estadounidense y argentina, una jugada que el periodista considera totalmente premeditada.
Al parecer, el manual de «buen tipo» de Messi tiene un anexo especial para líderes mundiales, confirmando que la única jugada que el capitán no puede esquivar es la de la política real.
Messi no es boludo. Sabe que esta foto con Trump va a recorrer el mundo y que él tranquilamente podría haberse plantado y decir “no voy”#NoPodemosPerderAzz pic.twitter.com/iIklhPnslu
— Flavio Azzaro (@FlavioAzzaro) March 6, 2026

