Gonzalo Meschengieser aseguró que el agua atraviesa una transformación global: además de ser un recurso esencial para la vida, comenzó a consolidarse como un bien de alto valor económico y de estatus. Según explicó, cada vez más personas con alto poder adquisitivo buscan acceder a fuentes propias de agua, ya sea mediante lagunas artificiales, sistemas de captación o agua de manantial.
El médico sanitarista y CEO de la Cámara Argentina del Agua afirmó que este fenómeno no responde únicamente a una moda, sino a una preocupación creciente por la disponibilidad de agua potable y el deterioro de las fuentes naturales. En ese sentido, comparó la situación con otros recursos que históricamente adquirieron valor por su escasez y sostuvo que el agua atraviesa hoy un proceso similar.
El agua dejó de ser un recurso abundante
Durante la entrevista, Meschengieser explicó que el principal problema no radica en la cantidad de agua existente en el planeta, sino en la pérdida progresiva de fuentes aptas para consumo humano debido a la contaminación.
En ese contexto señaló que el agua de manantial, conocida internacionalmente como spring water, representa actualmente el segmento de mayor calidad porque llega al consumidor prácticamente sin intervención humana.
“Un agua menos intervenida por el ser humano es la mejor agua que vos podés tomar”, afirmó al explicar por qué crece el mercado mundial de este tipo de productos.
También indicó que países como Islandia y Alemania poseen algunas de las reservas de agua de mayor calidad del mundo y recordó que, incluso, el gobierno islandés limitó el turismo para preservar determinadas fuentes naturales.
Argentina, un país con enorme potencial hídrico
El especialista destacó que Argentina posee importantes reservas de agua de calidad en distintas regiones, desde los Esteros del Iberá hasta zonas de Córdoba y la Patagonia. Sin embargo, advirtió que preservar esas fuentes exige mantenerlas alejadas de actividades agrícolas intensivas, explotaciones mineras y otros focos potenciales de contaminación.
Otro de los conceptos desarrollados fue el de "agua virtual", que representa el volumen de agua utilizado para producir bienes exportables. Según explicó, cuando Argentina exporta productos agroindustriales también está exportando indirectamente enormes cantidades de agua incorporadas en esos procesos productivos.
Contaminación, microplásticos y nuevos hábitos de consumo
Meschengieser también se refirió al crecimiento del consumo de agua embotellada y al avance de tecnologías de purificación domiciliaria, como la ósmosis inversa, aunque aclaró que la elección del sistema depende de la calidad del agua disponible en cada zona.
Además, sostuvo que los envases de vidrio comienzan a ganar terreno frente al plástico debido a la preocupación por la presencia de microplásticos y remarcó que el consumo de agua continúa creciendo mientras disminuye la ingesta de bebidas alcohólicas y azucaradas.
El especialista advirtió que Argentina todavía enfrenta importantes desafíos en materia de saneamiento. Según indicó, cerca de la mitad de los hogares y de las industrias descargan aguas residuales sin tratamiento, una situación que termina afectando napas, acuíferos y cursos naturales. Por ese motivo, concluyó que el verdadero desafío no es únicamente disponer de agua, sino garantizar su conservación y utilizarla de manera responsable para las próximas generaciones.



