Un hackeo a Binance provocó el robo de aproximadamente US$6.300 millones en criptomonedas, en lo que constituye el mayor ataque conocido contra una plataforma de intercambio de activos digitales. La empresa confirmó que sus billeteras operativas fueron comprometidas y que los responsables realizaron retiros no autorizados durante la noche del jueves 29 de octubre, mientras especialistas en seguridad informática y autoridades investigan cómo lograron vulnerar sus sistemas.
El hackeo a Binance generó preocupación entre millones de usuarios de la plataforma, que suspendió temporalmente los retiros para revisar su infraestructura y contener el ataque. Según la actualización oficial difundida este viernes 30 de octubre, cerca de US$3.000 millones de los activos sustraídos ya fueron congelados, mientras la compañía aseguró que absorberá las pérdidas mediante sus reservas corporativas y el fondo de protección de usuarios SAFU.
La magnitud del incidente supera ampliamente los US$1.500 millones robados a la plataforma Bybit en febrero de 2025, hasta ahora uno de los antecedentes más graves de la industria. El nuevo episodio vuelve a poner bajo discusión la seguridad de las empresas que administran criptomonedas y la exposición de los fondos cuando sus sistemas de autorización son comprometidos.
Según Binance, sus billeteras conocidas como hot wallets, utilizadas para procesar transacciones y mantener fondos disponibles para movimientos frecuentes, fueron comprometidas alrededor de las 20:05 UTC del jueves 29 de octubre. Ese horario corresponde al momento informado del ataque, no necesariamente a su detección por parte de la empresa.
Cómo ocurrió el hackeo a Binance y qué pasó con los US$6.300 millones
Las primeras investigaciones apuntaron a una computadora portátil comprometida perteneciente a un ingeniero de DevOps de la empresa. Según esa hipótesis inicial, los atacantes habrían conseguido acceso a componentes internos desde los cuales pudieron ordenar retiros de criptomonedas sin autorización.
Sin embargo, Binance aclaró posteriormente que los especialistas identificaron otros puntos vulnerados, por lo que el ataque habría sido más complejo de lo que se creyó durante las primeras horas.
La compañía señaló que, hasta el momento, no encontró evidencias de que se hubieran filtrado las claves privadas de las billeteras. Esa información es relevante porque las claves privadas permiten controlar directamente los activos digitales, aunque su aparente protección no impidió que los atacantes ejecutaran transacciones fraudulentas.
El mecanismo exacto de la intrusión todavía está bajo investigación. Binance anunció que publicará un informe técnico una vez que pueda verificar la secuencia completa de los hechos y determinar cómo fueron vulnerados los sistemas encargados de autorizar los movimientos.
Por qué congelaron US$3.000 millones y qué puede pasar con el resto
Uno de los datos centrales del caso es que aproximadamente la mitad de los fondos afectados quedó inmovilizada gracias a la cooperación de distintas organizaciones del ecosistema cripto.
Binance informó que unos US$3.000 millones de los activos sustraídos fueron congelados en redes blockchain, mediante el trabajo conjunto con emisores de criptomonedas, empresas de análisis blockchain y otros participantes del sector.
Entre las compañías mencionadas en la cobertura del operativo se encuentran Tether y Circle, responsables de las criptomonedas estables USDT y USDC, respectivamente.
Estas empresas pueden bloquear determinados tokens emitidos por ellas cuando detectan operaciones vinculadas con actividades ilícitas. Sin embargo, el congelamiento anunciado por Binance fue resultado de distintas intervenciones y no debe atribuirse exclusivamente a esas dos compañías.
Congelar fondos no significa haberlos recuperado. Los activos permanecen inmovilizados mientras avanzan las investigaciones y los procedimientos necesarios para determinar si podrán ser restituidos.
La situación del resto del dinero es más compleja. Algunas criptomonedas, como bitcoin y ether, no cuentan con un mecanismo centralizado equivalente que permita a una empresa emisora bloquear unilateralmente los fondos.
Por eso, la recuperación depende de su rastreo, de la cooperación entre plataformas y de las medidas que puedan adoptar las autoridades.
Binance todavía no comunicó cuánto dinero logrará recuperar definitivamente ni identificó públicamente a los responsables.
Qué pasa con los usuarios de Binance y cuándo volverán los retiros
Tras detectar el ataque, Binance suspendió temporalmente las operaciones de retiro para revisar los sistemas afectados y evitar nuevas transferencias fraudulentas.
La empresa aclaró en su actualización más reciente que los depósitos y otros servicios no afectados continuaban operativos, mientras trabajaba para restablecer los retiros de manera gradual y con controles adicionales.
También anunció que utilizará su fondo SAFU —creado para proteger a los usuarios ante incidentes extraordinarios— junto con recursos corporativos para cubrir el impacto económico del ataque.
En su comunicado, la plataforma afirmó que asumirá las pérdidas de los activos robados y que no trasladará ese costo a sus clientes.
Binance declaró haber destinado más de US$6.340 millones en recursos corporativos para respaldar los activos afectados. De ese monto, aproximadamente US$5.000 millones ya estaban disponibles en los mismos tipos de criptomonedas sustraídas, entre ellas USDC, USDT, bitcoin, ether y BNB.
Según explicó la empresa, continuaba adquiriendo los activos necesarios para completar la cobertura.
Esto representa un compromiso financiero anunciado por Binance y no significa que todos los fondos robados hayan sido recuperados ni que los clientes ya hayan recibido compensaciones por ese monto. Su cumplimiento deberá evaluarse a medida que se normalicen las operaciones y se publiquen las verificaciones correspondientes.
Para aportar mayor transparencia, la empresa anticipó que divulgará una nueva prueba de reservas (Proof of Reserves), un mecanismo que permite consultar información sobre los activos que respaldan los saldos mantenidos en la plataforma.
La publicación de esos datos estaba prevista para el lunes 2 de noviembre.
Respecto de los retiros, Binance informó que trabajaba para reanudarlos progresivamente, siempre que las verificaciones de seguridad confirmaran que la infraestructura volvía a operar de manera confiable.
Un robo que supera al ataque contra Bybit y abre nuevas preguntas
El antecedente más importante ocurrió en febrero de 2025, cuando la plataforma Bybit sufrió el robo de aproximadamente US$1.500 millones en criptomonedas.
Aquel ataque fue atribuido por las autoridades estadounidenses a operadores vinculados con Corea del Norte, un país señalado en numerosas investigaciones internacionales por operaciones destinadas a obtener recursos mediante el robo de activos digitales.
En el caso de Binance, la firma estadounidense de análisis blockchain TRM Labs atribuyó el ataque al grupo TraderTraitor, vinculado con Corea del Norte, y manifestó tener un alto grado de confianza en esa conclusión.
Según el análisis difundido por la compañía, los atacantes movilizaron aproximadamente US$6.360 millones desde billeteras de Binance a través de diez redes blockchain, y la mayor parte de las transferencias se concentró en unos 20 minutos.
Se trata de una atribución técnica realizada por especialistas en inteligencia blockchain, que todavía no constituye una determinación judicial definitiva sobre la autoría del robo.
La noticia también impactó en el mercado de criptomonedas. Durante las horas posteriores a la difusión del incidente se registraron caídas en los precios de bitcoin, ether y BNB, el activo vinculado al ecosistema Binance.
Más allá de las fluctuaciones del mercado, el episodio plantea una pregunta central para quienes utilizan estas plataformas: cómo pueden protegerse los fondos cuando los atacantes no necesitan vulnerar directamente las claves de los usuarios, sino los sistemas internos que procesan y autorizan las transacciones.
Binance anunció una revisión integral de su infraestructura, nuevas medidas de seguridad y la colaboración con organismos de investigación para rastrear los activos y determinar las responsabilidades.

El robo de US$6.300 millones deja al descubierto la magnitud de los riesgos que enfrenta la industria de las criptomonedas. Aunque Binance logró coordinar el congelamiento de una parte importante de los activos y prometió cubrir las pérdidas, todavía quedan interrogantes sobre el mecanismo del ataque, la recuperación del dinero y la seguridad futura de los fondos administrados por la plataforma.

