Imágenes y videos difundidos en redes sociales muestran amplios sectores de playas de Mar del Plata ocupados por carpas y sombrillas privadas, con escaso espacio libre y baja concurrencia. El fenómeno reavivó el debate sobre el acceso al espacio público en la costa atlántica.

Playas privatizadas: así lucen las playas de Mar del Plata

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Playas privatizadas y acceso restringido al espacio público

En los últimos días, distintos usuarios de la red social X difundieron imágenes y videos que se volvieron virales por un denominador común: extensas franjas de playas de Mar del Plata cubiertas casi en su totalidad por carpas y sombrillas pertenecientes a concesiones privadas, mientras los sectores de acceso libre aparecen reducidos y con poca presencia de turistas. Estas postales reavivaron el debate sobre las playas privatizadas en la ciudad.

Las postales llamaron la atención no solo por la ocupación del espacio, sino también por la baja cantidad de personas, en un contexto donde la ciudad se prepara para el inicio de la temporada 2025-2026. Para muchos usuarios, las imágenes reflejan una temporada incierta y una transformación visible del uso del espacio costero, marcada por la consolidación de playas privatizadas.

En ese marco, diversas voces críticas vincularon estas escenas con el modelo económico y de gestión que impulsa el presidente Javier Milei. Desde esta mirada, la creciente privatización de sectores tradicionalmente públicos es interpretada como un símbolo de una concepción de “libertad” asociada al poder adquisitivo, donde el acceso pleno al mar queda condicionado por el avance de las playas privatizadas.

Según un informe publicado por el medio Código Baires, los emprendimientos privados instalan sus carpas cada vez más cerca de la línea de costa. Esta situación reduce de forma considerable el espacio disponible para quienes eligen concurrir a la playa sin contratar servicios pagos, limitando el acceso libre a corredores específicos y reforzando el esquema de playas privatizadas en sectores estratégicos.

Los costos asociados al uso de estos espacios privados también fueron motivo de debate. De acuerdo con distintos relevamientos citados por medios locales, alquilar una carpa por toda la temporada puede implicar cifras de varios millones de pesos. Incluso las opciones por quincena o por día en sectores céntricos de la ciudad presentan valores elevados, difíciles de afrontar para muchas familias frente al avance de las playas privatizadas.

Este escenario se combina con un contexto económico complejo a nivel nacional. La pérdida de poder adquisitivo y la caída del consumo afectan directamente al turismo interno. Familias que durante años eligieron la costa atlántica para vacacionar hoy evalúan alternativas más económicas o directamente resignan el descanso fuera de sus lugares de residencia.

En ese sentido, operadores turísticos y comerciantes locales advierten que la próxima temporada podría ser negativa en términos económicos, no solo por la menor afluencia de turistas, sino también por el cambio en los hábitos de consumo de quienes logran viajar. Las imágenes de playas semi vacías, aun con infraestructura instalada, refuerzan estas preocupaciones.

El debate sobre las playas privatizadas no es nuevo en Mar del Plata, pero vuelve a instalarse con fuerza cada vez que se difunden este tipo de registros visuales. Mientras algunos defienden el sistema de concesiones como una fuente de ingresos y servicios, otros reclaman una mayor regulación que garantice el acceso equitativo al espacio público, especialmente en una ciudad cuyo principal atractivo sigue siendo su costa.

Por ahora, el último estado verificable muestra playas con alta ocupación privada, sectores públicos acotados y una discusión abierta que atraviesa lo económico, lo social y lo político, a días del inicio formal de una nueva temporada de verano.

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