El Gobierno nacional oficializó la adjudicación de la Hidrovía Paraná-Paraguay a la unión conformada por Jan de Nul N.V. y Servimagnus S.A., que tendrá a su cargo durante los próximos 25 años la modernización, ampliación, operación y mantenimiento de la Vía Navegable Troncal, la principal ruta fluvial utilizada por las exportaciones argentinas.
La medida quedó establecida a través de la Resolución 36/2026 de la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN), publicada este viernes en el Boletín Oficial. Según el organismo, la propuesta presentada por Jan de Nul y Servimagnus fue considerada la "más conveniente" desde el punto de vista técnico y económico, ubicándose en el primer orden de mérito del proceso licitatorio.
Una vía estratégica para la economía argentina
La Hidrovía Paraná-Paraguay constituye una infraestructura estratégica para el país. De acuerdo con datos oficiales, cerca del 80% de las exportaciones argentinas se transportan a través de esta vía navegable, que además concentra la actividad de unas 60 terminales portuarias a lo largo de su recorrido.
La nueva concesión contempla tareas de dragado, redragado, señalización y mantenimiento desde el kilómetro 1238 del Río Paraná, en el punto denominado Confluencia, hasta la Zona de Aguas Profundas Naturales del Río de la Plata exterior.
La empresa Dredging, Environmental & Marine Engineering NV (DEME), que participó de la licitación, quedó ubicada en segundo lugar luego de que sus recursos administrativos fueran rechazados durante el proceso.
Los cuestionamientos que volvieron a escena
Tras la oficialización de la concesión, volvieron a circular análisis y cuestionamientos que habían sido planteados meses atrás por el periodista Alejandro Bercovich durante una editorial emitida en mayo en C5N.
En aquella oportunidad, Bercovich puso el foco en el posible rol del Grupo Neuss en futuros contratos vinculados a la Hidrovía y sostuvo que la empresa podría convertirse en subcontratista de trabajos de dragado y mantenimiento asociados a la nueva concesión.
Asimismo, el periodista cuestionó distintos aspectos del proceso licitatorio y analizó las relaciones empresariales alrededor del negocio de la vía navegable, uno de los activos estratégicos más importantes de la economía argentina.
Desde el Gobierno, en tanto, sostienen que la licitación se desarrolló bajo criterios de transparencia y competencia, remarcando que el proceso incluyó instancias de consulta pública, mesas de diálogo y la participación de organismos internacionales en la elaboración de recomendaciones técnicas.
El contrato definitivo deberá firmarse en las próximas semanas, dando inicio formal a una nueva etapa en la administración de la principal vía de salida de las exportaciones argentinas, una infraestructura clave para la agroindustria, la industria y el comercio exterior del país.


