“Carne de burro a $7.500”: la propuesta que sorprende en Chubut y ya se agotó

Una carnicería de Trelew comenzó a vender carne de burro como alternativa productiva en la Patagonia. La iniciativa tuvo una rápida aceptación y abrió el debate sobre nuevas formas de consumo.

Precio, crisis y cambio de hábitos

Cortes de carne de burro exhibidos en una carnicería de Trelew
La carne de burro se vende como alternativa productiva en Chubut

La venta de carne de burro se convirtió en un fenómeno inesperado en Chubut, donde una carnicería de Trelew logró agotar en pocos días todos los cortes disponibles tras lanzar esta alternativa a $7.500 el kilo.

El proyecto, impulsado por un productor local, surgió como respuesta a una crisis productiva en la región, marcada por la sequía y el avance de depredadores como el puma, que dificultaron la cría tradicional de ganado. En ese contexto, la propuesta también dialoga con un escenario de crisis económica que empuja a muchos consumidores a buscar alternativas más accesibles, como en los casos de jubilados que viven con ingresos muy bajos.

Una alternativa productiva en la Patagonia

La iniciativa comenzó hace dos años, cuando el productor Julio Cittadini decidió cambiar su modelo ante la imposibilidad de sostener la actividad ovina. En la Patagonia, los campos secos y con poca pastura hacen del burro un animal más adaptable a las condiciones climáticas.

Gimena: “Esto no surge solo de la crisis económica, sino de una crisis productiva. Con la sequía y los depredadores no podíamos hacer otra cosa”.

La comercialización de carne de burro arrancó el sábado y para el lunes ya no quedaba carne disponible. Se habían faenado cuatro animales y la respuesta del público superó las expectativas.

Gimena: “Hay clientes que compraron una vez y volvieron”.

Precio, curiosidad y cambio de consumo

El precio de lanzamiento —$7.500 por kilo— fue pensado como una estrategia para incentivar la prueba de un producto poco habitual en la dieta argentina.

Gimena: “Es un precio para que la gente se anime a probarlo”.

La diferencia con la carne vacuna resulta significativa, lo que también explica parte del interés. En paralelo, la situación económica impacta en los hábitos de consumo, como se refleja en historias de docentes que no llegan a fin de mes, que buscan alternativas para sostenerse.

Además, se organizó una degustación en un bodegón local con empanadas, asado y chorizos elaborados con carne de burro, que rápidamente agotó sus cupos.

Un producto con proyección

Según explicaron los impulsores del proyecto, la carne de burro presenta características similares a la vacuna, tanto en sabor como en los cortes. Sin embargo, la producción es más lenta y puede llevar más de dos años hasta la faena.

La experiencia, aún en etapa experimental, abre una puerta a nuevas formas de producción y consumo en regiones con condiciones adversas, donde la innovación se vuelve clave para sostener la actividad.