Camino al número 1

Delfi Brea, la argentina que dejó el país a los 17 años y llegó al número 1 del mundo

La jugadora argentina de pádel repasó el camino que la llevó a la cima del ranking mundial. En una entrevista con Infobae, habló de su mudanza a España, los sacrificios familiares y el costo emocional del alto rendimiento.

Delfi Brea número 1 del mundo durante una competencia profesional de pádel
Delfi Brea se convirtió en la número 1 del mundo tras una carrera marcada por sacrificios familiares y años de esfuerzo en el circuito profesional.

Delfina Brea se convirtió en una de las grandes figuras del pádel mundial después de una carrera marcada por decisiones tempranas, renuncias personales y un fuerte acompañamiento familiar. La deportista nacida en Buenos Aires se instaló en España a los 17 años para competir en el circuito profesional y hoy ocupa el número 1 del mundo.

En una entrevista con Infobae realizada por Tatiana Schapiro, Delfina Brea contó que su llegada a la elite no estuvo motivada por una búsqueda económica, sino por una convicción deportiva que empezó cuando era una niña. La Delfi Brea número 1 del mundo recordó que el pádel formó parte de su vida desde la infancia y que incluso sus padres se conocieron gracias a ese deporte.

El camino de Delfi Brea hasta el número 1 del mundo

Brea explicó que el primer gran quiebre de su carrera llegó cuando viajó a España para conocer de cerca el circuito profesional. Allí entendió que el pádel podía convertirse en un proyecto de vida, aunque todavía no existía la estabilidad económica que hoy rodea a las principales figuras del deporte.

“Yo no perseguía un sueño económico, perseguía una pasión”, aseguró al repasar aquella decisión familiar.

A los 17 años, se instaló definitivamente en España. Primero viajó con su padre, que también cumplía el rol de entrenador, y luego se sumó su madre. La adaptación implicó esfuerzos económicos, torneos menores, viajes largos y una rutina en la que cada avance dependía de sostener la competencia semana tras semana.

Durante ese proceso, la jugadora reconoció que hubo momentos de incertidumbre. Recordó que su familia era de clase media y que muchas veces viajaban en un auto barato para competir los fines de semana con la expectativa de ganar algo de dinero y seguir financiando la carrera.

Las renuncias de una adolescencia distinta

La decisión de apostar por el pádel también tuvo un costo personal. Brea contó que se perdió cumpleaños, salidas, fiestas y viajes propios de la adolescencia. Incluso decidió no participar del viaje de egresados porque coincidía con torneos que debía disputar junto a su compañera.

En ese tramo de su historia, remarcó que nunca sintió una presión familiar para convertirse en profesional. Según explicó, sus padres la acompañaron desde el deseo propio y con una condición clara: si elegía ese camino, debía asumirlo con responsabilidad.

“Me fui a España por una pasión y por un instinto”, resumió.

Salud mental, presión y síndrome del impostor

La llegada al número 1 del mundo no eliminó las dudas ni las exigencias internas. Brea admitió que todavía atraviesa momentos de inseguridad y que el trabajo psicológico fue clave para sostener su carrera.

“Por momentos aparece el síndrome del impostor y por momentos se va”, reconoció.

La jugadora también habló de la importancia de prepararse para la derrota dentro del deporte profesional. En ese sentido, señaló que aprender a perder fue uno de los desafíos más complejos de su camino competitivo.

“Prepararse para perder es mucho más difícil que prepararse para ganar”, afirmó.

Para Brea, la terapia, la familia y el acompañamiento profesional fueron herramientas fundamentales para atravesar los momentos de presión, frustración y desgaste que aparecen en una carrera de elite.

El boom del pádel y el sueño con Argentina

La argentina también se refirió al crecimiento del pádel en el país y a la emoción que sintió al jugar ante el público local en Parque Roca. Según contó, vivió el torneo como una experiencia especial, marcada por el reencuentro con su familia, sus amigos y los fanáticos argentinos.

Brea destacó que el deporte vive una expansión fuerte en Argentina y en el mundo, y remarcó la importancia de acercar torneos de primer nivel a nuevas generaciones de jugadoras.

En el plano deportivo, también habló de su ilusión por representar al país en el Mundial de pádel. Aunque ya alcanzó la cima del ranking, aseguró que hoy elegiría ganar un título con la selección argentina.

El recorrido de Delfina Brea muestra una carrera construida sobre esfuerzo, renuncias y convicción. Como ella misma sintetizó, “cuando uno está convencido de que está haciendo las cosas bien y da todo por algo, alguna recompensa va a llegar”.

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