La Fundación Faro, entidad dirigida por Agustín Laje, declaró un patrimonio neto de $4.394 millones al cierre de 2024, una cifra que representa un crecimiento superior a 350 veces respecto de los $12 millones informados durante 2023, cuando la organización todavía operaba bajo el nombre de Fundación Valorar.
La información fue difundida por Pedro Rosemblat en Gelatina, a partir de los datos del balance presentado por la Fundación Faro ante la Inspección General de Justicia (IGJ). Según esos documentos, se trata del primer ejercicio completo de la fundación bajo su estructura actual.
Según el balance, la Fundación Faro registró ingresos cercanos a los $5.000 millones durante 2024, equivalentes a aproximadamente US$4,8 millones al tipo de cambio vigente al cierre del ejercicio. La entidad informó que el 99% de esos recursos provinieron de donaciones, cursos y talleres.
El destino de los fondos declarados
Los documentos analizados muestran que gran parte de los recursos obtenidos por la organización no fueron destinados a gastos operativos sino a inversiones financieras, una característica que despertó cuestionamientos y generó nuevas preguntas sobre el crecimiento patrimonial de la entidad.
La evolución de los números resulta significativa al comparar los dos últimos ejercicios. Mientras que en 2023 la entonces Fundación Valorar había declarado ingresos por $49 millones y un patrimonio neto de $12 millones, en 2024 los montos informados crecieron de manera exponencial.
Los antecedentes de la organización
La Fundación Faro ganó visibilidad pública durante 2024 por su cercanía con sectores del oficialismo nacional. En noviembre de ese año organizó una cena para recaudar fondos a la que asistió el presidente Javier Milei.
La presentación del balance reavivó el debate sobre el financiamiento de organizaciones vinculadas al espacio libertario y sobre el origen de los recursos que permitieron semejante expansión patrimonial en apenas un año.
Qué muestran los balances
De acuerdo con la información presentada ante la IGJ, la entidad pasó de un patrimonio neto de $12 millones a $4.394 millones entre un ejercicio y otro. El crecimiento patrimonial, junto con la elevada proporción de ingresos provenientes de donaciones y la decisión de canalizar buena parte de esos recursos hacia instrumentos financieros, se convirtió en el principal foco de atención alrededor de la fundación.
La difusión de los balances ocurre además en medio de cuestionamientos y denuncias impulsadas por sectores de la oposición respecto de distintas figuras cercanas al Gobierno nacional, lo que amplificó el impacto político de los datos conocidos durante los últimos días.
El caso de Fundación Faro suma así un nuevo capítulo al debate sobre el financiamiento de organizaciones políticas y de formación ideológica vinculadas al oficialismo, mientras continúan los pedidos de explicaciones sobre el origen y destino de los fondos declarados.



