Después de que Diputados reuniera dos tercios para insistir con las leyes de Financiamiento Universitario y Emergencia en Pediatría, Javier Milei endureció su discurso en X y advirtió sobre el “Partido del Estado”.

Milei tras rechazo a sus vetos habló del Partido del Estado

Partido del Estado

En el Partido del Estado tenés a los kukas y a los «antikukas»

El presidente Javier Milei salio este jueves 18/09/2025 a fijar posición tras la votación en la Cámara de Diputados, que rechazó los vetos a la ley de Financiamiento Universitario y a la Emergencia en Pediatría. En paralelo, todas las miradas se trasladaron al Senado, convocado para debatir desde las 11 el veto presidencial a la distribución de Aportes del Tesoro Nacional (ATN), con un escenario complejo para el oficialismo.

En un hilo publicado en su cuenta de X, Milei calificó a la oposición y a exaliados como parte del “Partido del Estado”, una etiqueta con la que agrupó —según su lectura— a “kukas” y “antikukas” que “votan igual” pese a presentarse como republicanos. El Presidente redobló la confrontación electoral de cara a octubre y planteó que optar por cualquiera de esas “versiones” empuja a que “tus hijos se vayan para Ezeiza”. Cerró con su consigna: “La Libertad Avanza o Argentina retrocede. ¡Viva la libertad, carajo!”.

El concepto Partido del Estado funcionó como eje discursivo para explicar el revés que sufrió el Ejecutivo en Diputados y, al mismo tiempo, para enmarcar la disputa legislativa que continúa en la Cámara alta. La sesión en el Senado —convocada para hoy— tiene en agenda el veto a la ley de ATN impulsada por gobernadores, donde la oposición busca dos tercios para insistir, lo que sumaría otro golpe político en medio de una serie de derrotas parlamentarias recientes.

El rechazo de vetos en Diputados fue leído por actores políticos y sociales como una victoria de la comunidad educativa y del sistema de salud pediátrica, que venían reclamando fondos para universidades y hospitales —con el Garrahan como emblema—. Crónicas y agencias señalaron que las insistencias ahora quedaron a la espera de su ratificación por el Senado, con números que se perfilan favorables a la oposición.

En la calle, el clima se calentó con una movilización universitaria que acompañó la discusión parlamentaria y celebró el resultado en el recinto. Organizaciones estudiantiles, gremios docentes y trabajadores de la salud confluyeron frente al Congreso con consignas por mayor financiamiento y contra los recortes del Gobierno. Esa presión social enmarcó la votación y también el giro retórico del Presidente hacia el Partido del Estado como antagonista.

En términos de política pública, el choque revela dos miradas: para el oficialismo, insistir con las leyes vetadas compromete el equilibrio fiscal y reabre la puerta a la expansión del gasto; para la oposición y el sistema universitario-sanitario, se trata de sostener funciones esenciales ante un deterioro presupuestario que ya impacta en aulas, laboratorios, guardias y salarios. Informes y coberturas recientes describen pérdidas reales de financiamiento y recortes que, según rectores y profesionales, amenazan la calidad educativa y la capacidad de atención.

El tablero parlamentario agrega incertidumbre: si el Senado acompaña la insistencia en ATN y luego convalida —cuando llegue al recinto— lo aprobado en Diputados sobre universidades y pediatría, el Gobierno deberá reglamentar y ejecutar partidas con nueva letra chica. Si, por el contrario, no prosperan los dos tercios, el oficialismo recobrará aire, aunque con el costo político de haber enfrentado de modo simultáneo a estudiantes, docentes, médicos y varios gobernadores. En cualquiera de los casos, Milei parece decidido a convertir Partido del Estado en un marcador de campaña rumbo a octubre.

Con semanas intensas por delante —presupuesto, negociaciones con provincias y pulseada en comisiones— el Gobierno juega a todo o nada con su bandera del déficit cero, mientras la oposición mide fuerzas en la calle y el Congreso. El resultado de la legislativa de octubre asoma como el nuevo parteaguas para ordenar el mapa político y resolver si el diagnóstico presidencial sobre el Partido del Estado gana tracción más allá de la mística militante.

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