Un estudio publicado en JAMA Network Open identificó qué tipo de alimentación en la menopausia se asoció con menor aumento de peso y menor riesgo de obesidad. La investigación siguió durante 12 años a 38.283 mujeres del Nurses’ Health Study II y comparó distintos patrones de dieta en los años previos y posteriores a esa etapa.
El trabajo no plantea una “dieta milagro” ni prueba una relación de causa directa, pero sí encontró una asociación consistente: los patrones con más frutas, verduras, legumbres, frutos secos y granos integrales se vincularon con mejores resultados para el control del peso.
El aumento de peso durante la menopausia es frecuente y está relacionado con cambios hormonales, metabólicos y en la distribución de la grasa corporal. Por eso, los investigadores buscaron comparar qué modelos alimentarios aparecían más relacionados con una evolución favorable del peso.
Qué alimentos se asociaron con mejores resultados

Entre los patrones con mejores resultados aparecieron las dietas de bajo impacto insulínico y la llamada dieta de salud planetaria. En términos simples, se trata de formas de alimentación con mayor presencia de vegetales, legumbres, frutas, frutos secos, granos integrales y grasas saludables.
El estudio observó que estos patrones se asociaron con menor aumento de peso anual y con menor riesgo de desarrollar obesidad durante los años cercanos a la menopausia. La dieta de salud planetaria mostró uno de los vínculos más fuertes con menor riesgo de obesidad.
Los alimentos que aparecieron peor posicionados

Del otro lado, el trabajo detectó que algunos alimentos se relacionaron con mayor aumento de peso. Entre ellos aparecieron las carnes rojas y procesadas, el sodio, las papas, las papas fritas y los ultraprocesados.
Los investigadores también observaron que los patrones alimentarios con mayor carga insulínica o inflamatoria se asociaron con peores resultados. En el estudio, esos modelos estuvieron más relacionados con alimentos como carnes procesadas, comidas con mucho sodio, papas fritas y productos de baja calidad nutricional.
Por qué el estudio pide prudencia
El trabajo es observacional, por lo que no permite afirmar que un alimento específico cause por sí solo aumento o pérdida de peso. Lo que muestra es una asociación entre hábitos alimentarios sostenidos y evolución del peso en una gran población de mujeres.
También tiene límites: el peso y la alimentación fueron reportados mediante cuestionarios, y la mayoría de las participantes pertenecía a un grupo de profesionales de la salud, lo que puede limitar la aplicación directa de los resultados a toda la población.
Aun así, el estudio refuerza una idea clara para la salud cotidiana: durante la menopausia, la calidad general de la alimentación parece importar más que una restricción aislada. Menos ultraprocesados y más alimentos vegetales de buena calidad aparecieron como señales favorables para acompañar esta etapa.

