Los clubes de barrio en riesgo volvieron al centro de la preocupación social por el impacto de los recortes nacionales en espacios que contienen a chicos y familias.
El reclamo fue expuesto desde el Club Jorge Newbery de Florencio Varela, una institución que alberga a cerca de 200 personas y que sostiene actividades deportivas, merienda y espacios de encuentro comunitario con una cuota mínima de cooperadora de 2.500 pesos.
El impacto de los recortes en los clubes de barrio
Emanuel, secretario del club, explicó que la institución logró construir un playón multideportivo gracias a programas nacionales de infraestructura que hoy ya no están vigentes.
Según relató, ese espacio antes no se utilizaba y pudo ser recuperado a partir del programa Clubes en Obras, que financiaba mejoras para instituciones deportivas barriales. Allí se desarrollan prácticas y actividades durante la semana.
“Los programas que más se sintieron son dos: Clubes en Obras y Hay Equipo”, señaló Emanuel al describir el impacto de los recortes sobre el funcionamiento cotidiano del club.
El dirigente explicó que Hay Equipo permitía incorporar chicos y chicas a actividades deportivas mediante becas vinculadas a la Asignación Universal por Hijo. Con esa herramienta, el club pudo sumar disciplinas como karate, taekwondo y danzas coreográficas, que actualmente dejaron de funcionar.
Cuotas bajas, merienda y actividades para chicos
El sostenimiento económico del club depende principalmente de la cuota social, aportes de vecinos, comerciantes y acompañamiento municipal. Sin embargo, desde la institución remarcaron que la situación es cada vez más difícil.
La cuota de cooperadora es de 2.500 pesos mensuales, aunque no todos los chicos pueden pagarla. De todos modos, quienes no llegan a cubrir ese monto continúan participando de las actividades.
“Los que no pagan siguen participando de las actividades deportivas como los demás”, explicó Emanuel.
Además del espacio deportivo, el club ofrece merienda y funciona como un punto de contención para familias del barrio. En ese sentido, sus referentes remarcan que estos lugares cumplen una función social que va mucho más allá de la práctica deportiva.
Qué necesitan para seguir funcionando
Desde el club señalaron que necesitan elementos deportivos, redes de contención, iluminación, pelotas, botines y medias para poder sostener las actividades de los chicos.
“Siempre necesitamos elementos deportivos, siempre necesitamos red de contención, siempre necesitamos iluminación”, detalló Emanuel.
El caso del Club Jorge Newbery refleja una situación que atraviesan muchas instituciones barriales del país: espacios sostenidos por esfuerzo comunitario, cuotas bajas y trabajo voluntario, pero cada vez más expuestos a la falta de financiamiento.
En un contexto de recortes, los clubes de barrio advierten que la pérdida de programas nacionales no solo afecta obras o actividades, sino también lugares de pertenencia, cuidado y encuentro para chicos, adolescentes y familias.




