Tensión en el INTI: su presidente se negó a firmar más de 700 despidos

El conflicto en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial escaló tras el rechazo de su conducción a un plan oficial de recortes. La disputa incluye cientos de cesantías en evaluación y cambios en servicios técnicos clave.

El ajuste en el INTI ya genera resistencia interna

Despidos INTI y conflicto entre Romero y el Gobierno
El conflicto en el INTI escala por despidos y recortes

El plan de despidos INTI desató una crisis institucional luego de que Miguel Romero se negara a firmar más de 700 cesantías solicitadas por el ministerio que conduce Federico Sturzenegger. La decisión, tomada tras una reunión con el Consejo Directivo, abrió un frente de tensión con el Gobierno en medio de un clima de asambleas y protestas.

La medida oficial, que inicialmente contemplaba un recorte de 700 puestos, podría escalar a cifras aún mayores. Desde el propio INTI proyectan que el número final podría alcanzar al menos 1400 desvinculaciones, lo que pondría al organismo al límite de su capacidad operativa en los próximos meses.

En paralelo, el conflicto se da en un contexto más amplio de reestructuración estatal. En una decisión reciente, la Justicia ya intervino en el futuro del organismo al frenar medidas sobre su funcionamiento, en un escenario que suma incertidumbre institucional y laboral en el sector científico-técnico. En ese contexto, el conflicto actual se vincula con antecedentes recientes como la decisión judicial sobre el INTI que había puesto en pausa cambios estructurales.

El impacto técnico: controles de alimentos en riesgo

Uno de los puntos más sensibles del conflicto es la eliminación de servicios históricos del INTI vinculados al control de alimentos y bebidas. La medida implica el retiro de ensayos técnicos que funcionaban como respaldo para empresas, consumidores y organismos de control.

Con esta decisión, el Estado dejaría de realizar análisis independientes sobre composición, calidad y seguridad alimentaria en productos de consumo masivo. Estudios sobre aditivos, detección de contaminantes en carnes y lácteos, o evaluaciones de vida útil quedarían sin ese soporte técnico.

El impacto no es menor: estos controles forman parte de un entramado clave para garantizar estándares en el mercado interno. Su eliminación abre interrogantes sobre el alcance de la desregulación en áreas sensibles para la salud pública.

El reclamo de los trabajadores del INTI

En medio de la tensión, los trabajadores del organismo convocaron a una jornada de protesta para visibilizar el conflicto. En ese marco, uno de los empleados expresó:

— “No hay que irse, hay que quedarse acá a defender a la Argentina, a devolver un poco lo que este país nos dio. Si no, se lo quedan quienes lo vienen a depredar.”

— “Tengo compañeros que se han ido, incluso al exterior. Yo tuve ofertas para irme a Alemania, pero mi lugar es el laboratorio. Ahí siento que aporto al futuro del país.”

El testimonio refleja un fenómeno que atraviesa al sector científico: la salida de profesionales hacia el ámbito privado o el exterior frente a la incertidumbre laboral.

En paralelo, el conflicto también se inscribe en un escenario más amplio de deterioro del empleo, donde ya se advierten señales de alerta sobre el mercado laboral en distintos sectores, como se analizó en la advertencia sobre el empleo.

Un conflicto que escala

La combinación de despidos, eliminación de funciones clave y protestas deja al INTI en una situación de alta tensión. La resistencia interna a las cesantías y la presión oficial para avanzar con el ajuste configuran un escenario abierto.

Mientras el Gobierno impulsa una reestructuración profunda del organismo, la conducción actual y los trabajadores plantean límites que podrían derivar en una mayor escalada del conflicto en los próximos días.