Tensión en las calles de Asunción

Crisis de Ueno Bank en Paraguay: la Policía dispersó con un camión hidrante una protesta de ahorristas en Asunción

Una manifestación contra el Gobierno paraguayo por la crisis de Ueno Bank terminó con incidentes en el centro de Asunción. La Policía bloqueó el avance de los manifestantes y utilizó un camión hidrante para dispersarlos. También hubo denuncias por el lanzamiento de gases y proyectiles.

Protestas por Ueno Bank: un camión hidrante de la Policía dispersa a manifestantes en una calle de Asunción.
La Policía paraguaya utilizó un camión hidrante para dispersar a manifestantes durante una protesta vinculada con la crisis de Ueno Bank en Asunción.

Las protestas por Ueno Bank en Paraguay derivaron en momentos de fuerte tensión durante la jornada del miércoles 4 de noviembre de 2026, cuando efectivos policiales bloquearon el avance de una movilización en el centro de Asunción y utilizaron un camión hidrante para dispersar a los manifestantes. La intervención quedó registrada durante una transmisión televisiva en vivo, en la que también se escucharon detonaciones y se denunciaron lanzamientos de gases y proyectiles.

La movilización reunió a ahorristas, jóvenes y otros ciudadanos que reclamaban explicaciones por la crisis de la entidad financiera y cuestionaban la actuación del Gobierno de Santiago Peña. Los manifestantes intentaban continuar su recorrido por las calles cercanas al Congreso Nacional cuando se encontraron con cordones policiales que les impidieron avanzar.

Protestas por Ueno Bank: la Policía bloqueó el avance de los manifestantes

La situación se volvió especialmente tensa en la intersección de las calles 15 de Agosto y Benjamín Constant, en el microcentro de Asunción, donde una periodista que realizaba una cobertura televisiva relató en directo el despliegue de las fuerzas de seguridad.

La cronista explicó que la movilización había recorrido distintas calles después de concentrarse en las inmediaciones del Congreso y que, durante el trayecto, se incorporaban nuevos grupos de manifestantes.

Sin embargo, al llegar a una de las esquinas, los efectivos policiales formaron un cordón para impedir el paso de la columna.

Los manifestantes reclamaban que se les permitiera continuar y repetían consignas para exigir la apertura de la calle. Según el relato de la periodista, hasta ese momento el recorrido había podido desarrollarse, aunque con restricciones y controles policiales.

La situación cambió cuando los efectivos comenzaron a avanzar y se puso en funcionamiento un camión hidrante.

Desde el móvil televisivo se observó cómo los chorros de agua eran dirigidos hacia el sector donde se encontraban los manifestantes, que comenzaron a retroceder y buscar refugio en las calles cercanas.

También se escucharon detonaciones mientras la cronista advertía sobre la presencia de un gas que dificultaba la respiración.

“Cuesta un poco respirar. Yo no sé exactamente qué es lo que están tirando”, señaló durante la transmisión.

La periodista decidió alejarse del lugar junto con su equipo mientras continuaba describiendo el desplazamiento de los efectivos y la retirada de los participantes de la protesta.

El camión hidrante, los gases denunciados y la retirada de la columna

La intervención policial generó escenas de confusión entre quienes participaban de la movilización. Algunos manifestantes intentaban permanecer en el lugar, mientras otros se alejaban ante el avance de los efectivos.

Durante la cobertura, un joven explicó que el grupo había intentado continuar su recorrido, pero que la Policía les había cerrado el paso.

También reconoció que desde el sector de los manifestantes se habían arrojado algunos petardos, un dato relevante para reconstruir la secuencia sin presentar el desarrollo de los incidentes como una actuación exclusivamente policial.

El uso del camión hidrante quedó registrado en la transmisión. En cambio, la identificación precisa de los artefactos lanzados requiere distinguir entre las imágenes observables y los testimonios recogidos en el lugar.

Varios participantes denunciaron que la Policía había utilizado gases lacrimógenos y balines de goma. Sin embargo, durante el móvil no se presentó una confirmación oficial sobre todos los elementos empleados.

Una manifestante denunció que la Policía había utilizado balines de goma, gases lacrimógenos y el camión hidrante. Durante la entrevista expresó su indignación por el operativo y reclamó que las imágenes fueran difundidas por la prensa internacional.

Su declaración constituye una denuncia sobre la actuación policial, aunque no permite confirmar de manera independiente el uso de municiones de goma.

La cronista relató además que los efectivos fueron cerrando diferentes cruces de calles, mientras se incorporaban grupos de personas a la movilización.

Según su descripción, esa disposición policial terminó impidiendo que la columna continuara hacia el sector del Congreso.

Otra manifestante sostuvo que las restricciones para marchar y los operativos de dispersión son frecuentes en Paraguay. También cuestionó al Gobierno y pidió que las protestas continuaran durante los días siguientes.

Los testimonios reflejaron un creciente malestar social que, en el caso de esta movilización, se expresó tanto en los reclamos por los depósitos bancarios como en críticas más amplias a la dirigencia política.

La crisis bancaria y las exigencias de los ahorristas

La movilización ocurrió después de que el Banco Central del Paraguay (BCP) dispusiera el inicio del procedimiento de resolución de Ueno Bank, una decisión adoptada el 2 de noviembre y comunicada oficialmente al día siguiente.

El organismo explicó que la medida respondió a una insuficiencia en el índice de solvencia de la entidad, que había caído por debajo del 50% del mínimo requerido después de ajustes realizados a sus estados financieros durante un proceso de regularización.

Según el Banco Central, el procedimiento busca atender la situación de manera ordenada, proteger a los depositantes y preservar la estabilidad del sistema financiero.

La resolución generó preocupación entre los clientes del banco, especialmente por la imposibilidad de utilizar normalmente los fondos depositados y la incertidumbre sobre los plazos de devolución.

El malestar también alcanzó a jubilados y pensionados que cobraban sus haberes a través de la entidad, además de otros sectores afectados por la interrupción de sus operaciones.

Durante la cobertura televisiva se mencionó una cifra cercana a los tres millones de clientes, utilizada por los comentaristas para dimensionar el alcance de la crisis.

Sin embargo, esa cantidad no equivale a tres millones de personas que hayan perdido definitivamente sus ahorros. La situación de cada depositante depende de sus fondos, las garantías aplicables y los mecanismos establecidos para su restitución.

Las manifestaciones también incorporaron cuestionamientos políticos al presidente Santiago Peña y a las autoridades responsables de la supervisión financiera.

En las concentraciones realizadas en Asunción, distintos participantes reclamaron explicaciones sobre las decisiones adoptadas antes del proceso de resolución y exigieron que se investigaran las posibles responsabilidades.

La protesta no se limitó a pedir la devolución del dinero: varios manifestantes expresaron su rechazo al Gobierno y reclamaron cambios en la conducción política del país.

La respuesta del Gobierno y el nuevo mecanismo de devolución

En medio de la crisis, el Gobierno paraguayo avanzó con medidas destinadas a acelerar la restitución de los depósitos.

El 4 de noviembre, el presidente Santiago Peña promulgó la Ley N.º 7745, que modificó la legislación sobre garantía de depósitos para permitir anticipos a los clientes de entidades financieras sometidas a procesos de resolución.

La norma contempla un anticipo de hasta 40 salarios mínimos por depositante, sujeto a las condiciones establecidas por la legislación y a la compensación de obligaciones vencidas que el cliente mantenga con la entidad.

El procedimiento debe iniciarse dentro de las 24 horas previstas por la nueva normativa y completarse en un plazo máximo de cinco días hábiles, según las condiciones legales.

Ese mecanismo no significa que todos los afectados hayan recibido ya sus fondos ni que cualquier saldo depositado pueda recuperarse íntegramente mediante el anticipo.

Por otra parte, el Banco Central había comunicado previamente que los depositantes recibirían un primer pago de hasta 10 millones de guaraníes con cargo al Fondo de Garantía de Depósitos.

Las medidas buscan reducir el impacto inmediato de la crisis, aunque su implementación y los plazos efectivos de devolución siguen siendo cuestiones centrales para los ahorristas.

El organismo monetario también anunció que investigará las responsabilidades correspondientes dentro de sus competencias y que, cuando proceda, aplicará sanciones o notificará a las autoridades competentes.

Mientras avanzan las medidas financieras y las investigaciones, el conflicto se trasladó con fuerza a las calles.

La intervención policial registrada en Asunción mostró una nueva dimensión de la crisis de Ueno Bank: además de las dificultades económicas y la incertidumbre sobre los depósitos, el caso abrió un escenario de movilización social y enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad.

Durante la transmisión, parte de los manifestantes se retiró de las calles bloqueadas por la Policía, mientras otros expresaron su intención de continuar las protestas durante los días siguientes.