La condena a Sergio Sarría, acusado de intentar asesinar a su expareja con 37 cuchillazos, volvió a generar polémica luego de que trascendieran los fundamentos del fallo que le impuso la pena mínima prevista para el delito.
El ataque ocurrió el 18 de noviembre de 2024 en una pizzería ubicada sobre la calle Quesada, en el barrio porteño de Núñez. La víctima, Adriana Barrionuevo, trabajaba como ayudante de cocina cuando fue sorprendida por Sarría, quien había ingresado al local con la excusa de hablar con ella.
Según la reconstrucción del caso, el agresor primero roció con un aerosol a un empleado que intentó intervenir y luego comenzó un violento ataque con un cuchillo frente a varios testigos. Los peritajes determinaron que la mujer recibió 37 puñaladas, aunque logró sobrevivir.
Un historial de violencia previo al ataque
Durante el juicio se acreditó que Barrionuevo había sufrido años de violencia física, psicológica y económica por parte de Sarría, incluso después de la separación. La mujer continuó compartiendo vivienda con él durante un tiempo por problemas económicos hasta que finalmente consiguió trabajo e intentó reconstruir su vida.
De acuerdo con la investigación, el acusado responsabilizaba a su expareja por el distanciamiento con la hija que ambos tienen en común y, durante el ataque, le recriminó esa situación mientras la apuñalaba.
Tras la agresión, Sarría intentó provocarse heridas y fue reducido por efectivos policiales que llegaron al lugar.
La condena y las críticas al fallo
El Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de la Ciudad de Buenos Aires lo condenó a 10 años de prisión por homicidio agravado por el vínculo y por mediar violencia de género en grado de tentativa, la pena mínima prevista para este tipo de delito.
La decisión generó cuestionamientos debido a que los jueces valoraron como atenuantes que el acusado era una persona instruida, tenía trabajo estable y manifestó arrepentimiento durante el proceso.
El periodista Paulo Kablan cuestionó el fallo y sostuvo que el ataque reunía todas las características de un intento de femicidio con ensañamiento. Además, remarcó que la víctima continúa enfrentando las secuelas físicas y psicológicas de la agresión, mientras el condenado podría recuperar la libertad dentro de algunos años.
El caso reavivó el debate sobre la respuesta del sistema judicial frente a los hechos de violencia de género y la aplicación de las penas mínimas en delitos de extrema gravedad.



