Ricardo Manetti alertó por el éxodo docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA y aseguró que la institución está perdiendo profesores de enorme valor académico por el deterioro salarial y la incertidumbre previsional. Tras la Marcha Federal Universitaria, el decano reclamó una respuesta inmediata del Gobierno y de la Corte Suprema por la falta de aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.
El planteo de Manetti se dio después de una movilización que reunió a estudiantes, docentes, no docentes, graduados y familias en defensa de la universidad pública. La protesta también recibió adhesiones públicas, como el apoyo de Nacha Guevara a la marcha universitaria, en medio de un clima social atravesado por el reclamo educativo.
Ricardo Manetti advirtió por el éxodo docente tras la marcha universitaria
En diálogo televisivo, Ricardo Manetti sostuvo que la movilización dejó una mezcla de cansancio y felicidad por la magnitud de la convocatoria en Plaza de Mayo y en distintas plazas del país. Según dijo, no solo se movilizó el ámbito universitario, sino también una parte importante de la sociedad argentina.
El decano planteó que la universidad pública representa una idea de país y vinculó el reclamo con la defensa de la democracia. En ese sentido, cuestionó al Gobierno por no escuchar a las universidades ni aplicar la ley votada por el Congreso.
“Lo que estamos defendiendo es una democracia, algo que este gobierno no hace, no escucha, no tiene en cuenta”, sostuvo Manetti al analizar el alcance político de la marcha.
También reclamó que haya una respuesta urgente después de la movilización. Según explicó, el conflicto no solo involucra salarios, sino también gastos de funcionamiento, mantenimiento, becas y condiciones materiales para estudiar y trabajar en las universidades nacionales.
“No hay salarios dignos en los trabajadores de las facultades, de las universidades, pero no hay salarios dignos en general para gran parte de los trabajadores de este país”, afirmó.
El impacto en estudiantes, becas y edificios de la facultad
Manetti explicó que la falta de financiamiento afecta de manera directa a los estudiantes de Filosofía y Letras. Entre los ejemplos mencionó el deterioro de las becas Progresar y Sarmiento, cuyos montos calificó como mínimos frente a las necesidades reales de quienes deben movilizarse para estudiar.
El decano señaló que muchos estudiantes son hijos de familias trabajadoras, primera generación universitaria y jóvenes que deben combinar cursada con empleos precarizados. Esa situación, explicó, genera desgaste y condiciona la llegada de los alumnos a las aulas.
El reclamo también se expresa en redes y producciones virales, como el sketch sobre la marcha universitaria, que reflejó con humor el pluriempleo docente y la pérdida de poder adquisitivo en el sistema universitario.
En el caso de Filosofía y Letras, Manetti detalló que la facultad tiene cinco edificios, algunos históricos, además de 23 institutos, un laboratorio de idiomas, dos museos, un centro cultural y un sitio arqueológico en Tilcara. Según advirtió, sostener esa estructura sin presupuesto para funcionamiento y mantenimiento vuelve cada vez más difícil la tarea cotidiana.
“Estamos perdiendo nombres valiosísimos”
Al ser consultado por la salida de docentes, Manetti explicó que la facultad enfrenta dos situaciones. Por un lado, profesores e investigadores reciben propuestas del sector privado, de universidades privadas o del exterior, especialmente en áreas con alta demanda como geografía, inteligencia artificial, lingüística, filosofía y disciplinas artísticas.
Por otro lado, advirtió que muchos docentes con trayectoria están adelantando su jubilación por temor a una reforma previsional. Según explicó, el régimen universitario permite que profesoras y profesores continúen hasta los 70 años, una etapa clave para la formación de nuevos recursos académicos.
“Hoy lo que nos encontramos, frente a un miedo enorme por la modificación de la ley previsional, es que muchos y muchas están optando por jubilarse a los 60 y a los 65 años”, señaló.
Luego agregó la frase que sintetizó su preocupación: “Estamos perdiendo nombres valiosísimos que se están yendo de nuestra facultad y lo hacen con mucho dolor, pero tienen mucho miedo a lo que les puede ocurrir en el futuro”.
La advertencia de Manetti dejó planteado un problema que excede la coyuntura de una marcha. La falta de financiamiento universitario impacta en salarios, becas, edificios y continuidad de equipos académicos, pero también pone en riesgo la transmisión de conocimiento entre generaciones. En Filosofía y Letras, ese deterioro ya empieza a verse en la salida de docentes que, según su decano, todavía tenían años decisivos para aportar a la universidad pública.



