Una preceptora de Bragado fue denunciada por familias de alumnos de sexto año de la Escuela de Educación Técnica N° 1, acusada de haberse quedado con el dinero que los estudiantes habían reunido para realizar un viaje de estudios a El Bolsón. El caso generó bronca y tristeza dentro de la comunidad educativa, que ahora intenta juntar nuevamente los fondos para que los chicos puedan viajar.
El viaje formaba parte de una tradición escolar y había sido financiado con rifas, colectas, venta de comida y aportes de las familias. Según el relato del caso, el monto reunido rondaba entre 45.000 y 50.000 dólares, destinado a cubrir el traslado de entre 35 y 38 estudiantes. La situación reavivó la preocupación por los mecanismos informales de recaudación para viajes, en un contexto donde ya hubo antecedentes de familias damnificadas por una megaestafa de pasajes.
La denuncia contra la preceptora de Bragado
La mujer era la encargada de reunir el dinero del viaje y, según indicaron, ya había cumplido esa función en años anteriores sin que se registraran inconvenientes. Por eso, las familias no sospecharon al principio cuando la salida comenzó a postergarse.
El viaje estaba previsto inicialmente para el año pasado, pero fue demorado varias veces. Con el paso de los meses, los padres empezaron a pedir explicaciones sobre el destino del dinero y sobre los motivos por los cuales los alumnos no podían concretar la experiencia.
La situación terminó de estallar en una reunión con familias y autoridades escolares. Allí, según el relato periodístico, los padres le exigieron a la preceptora que rindiera cuentas sobre los fondos reunidos.
En ese contexto, la mujer habría confesado lo ocurrido con una frase que provocó indignación entre las familias: “Me patiné la guita”.
Las familias hicieron la denuncia
Tras la confesión, 35 de las 38 familias involucradas realizaron una denuncia para que se investigue qué ocurrió con el dinero destinado al viaje de estudios. La causa deberá determinar el destino de los fondos y las responsabilidades en torno a la administración del dinero.
Según el material del caso, la preceptora pidió licencia médica después de que la situación saliera a la luz. En paralelo, las familias esperan que la investigación avance y que también se definan eventuales medidas dentro de la institución educativa.
El caso generó especial conmoción porque el dinero había sido reunido “a pulmón” por los estudiantes y sus familias. Rifas, colectas y ventas de comida formaron parte del esfuerzo para costear una actividad que la escuela realizaba todos los años y que tenía un fuerte valor para los chicos de sexto.
Intentan volver a juntar plata para el viaje
Mientras avanza la denuncia, la comunidad educativa volvió a organizarse para intentar reunir nuevamente el dinero necesario. La difusión pública del caso generó muestras de solidaridad y permitió acelerar algunas colectas para que los alumnos no pierdan definitivamente la posibilidad de viajar.
El episodio también abrió un debate sobre la informalidad con la que muchas veces se administran fondos escolares destinados a viajes o actividades especiales. Aunque se trata de prácticas habituales en distintas comunidades educativas, el caso de Bragado expuso los riesgos de concentrar la recaudación en una sola persona sin mecanismos claros de control.
Para las familias, el daño no es solo económico. El viaje a El Bolsón representaba el cierre de una etapa escolar y una experiencia compartida que los estudiantes esperaban desde hacía meses. Ahora, mientras la Justicia investiga qué pasó con el dinero, la comunidad intenta recomponer la confianza y sostener el objetivo de que los chicos puedan concretar el viaje.



