María Laura Santillán quedó impactada durante una entrevista en LN+ después de que Pablo Evelson, decano de la Facultad de Farmacia y Bioquímica de la UBA, revelara que esa unidad académica perdió más de 200 docentes desde 2024. El dato expuso una situación crítica en medio del reclamo por la renuncia de docentes universitarios y el financiamiento del sistema público.
Evelson explicó que la pérdida no se reduce a una cuestión numérica, sino que implica la salida de profesores con años de formación, investigación y experiencia dentro de la universidad. Según detalló, muchos docentes dejaron sus cargos por el deterioro salarial y la necesidad de buscar otros trabajos para sostener sus ingresos.
El testimonio se conoció en la previa de una nueva movilización por la universidad pública, después de la marcha de antorchas por el financiamiento universitario y de distintas actividades de visibilización impulsadas por facultades y gremios docentes.
La renuncia de más de 200 docentes en Farmacia y Bioquímica
Durante el móvil, Evelson explicó que el año pasado renunciaron más de 100 docentes en la Facultad de Farmacia y Bioquímica y que, en lo que va del año, se sumaron otras 55 bajas. Ante la consulta de Santillán sobre el total acumulado desde 2024, el decano respondió: “Yo diría que son más de 200”.
La cifra provocó sorpresa en el piso, pero Evelson aclaró que el problema más grave no es solo la cantidad. Según señaló, muchas de las personas que se van tienen entre 30 y 40 años y ya arrastran una década o más de formación académica.
“El problema no solo es el número crudo, sino también la cantidad de años de formación”, explicó.
El decano remarcó que esos docentes no solo dan clases, sino que también investigan y participan de actividades de extensión universitaria. Por eso, advirtió que cuando se pierden esos perfiles, la universidad pierde capital humano altamente calificado que no puede reemplazarse de manera inmediata.
“Esa formación se pierde”
Evelson fue claro al describir el impacto de las renuncias. Según dijo, la facultad puede incorporar nuevos docentes, pero no puede recuperar de un día para otro la experiencia acumulada por quienes se fueron.
“Lo que perdemos son los docentes que están entre los 30 y 40 años”, sostuvo, y agregó que se trata de profesionales que ya llevaban 10 o 15 años de formación dentro de la facultad.
Santillán retomó ese punto y planteó que la Argentina había invertido en la formación de esos docentes, por lo que su salida representa una pérdida para todo el país. En el intercambio, se habló de una pérdida de capital humano, social y educativo.
Evelson también precisó que la facultad tiene alrededor de 900 docentes y 5.000 alumnos. En ese contexto, estimó que la pérdida neta ronda el 10%, con consecuencias directas sobre la organización académica.
Según explicó, este año tuvieron que reducir la oferta de cursos y ampliar el tamaño de las comisiones. Eso sobrecarga a quienes permanecen en sus cargos y deteriora las condiciones de enseñanza.
El reclamo por la ley de financiamiento universitario
El decano vinculó la situación con el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario. Según recordó, la norma fue aprobada por el Congreso después del rechazo al veto presidencial, fue promulgada y recibió aval judicial, pero todavía no se aplicó.
“Llevamos más de 200 días sin cumplir la ley”, afirmó.
Evelson explicó que el reclamo principal de las universidades es que se reconozca la pérdida salarial de docentes y no docentes, además del deterioro en los gastos de funcionamiento y en el financiamiento de programas como las becas Progresar.
El conflicto también se expresó en distintas acciones públicas, como la clase pública frente a la casa de Adorni, que formó parte de las medidas impulsadas para visibilizar el impacto del ajuste sobre la educación superior.
“Nos llevaría por lo menos 10 años volver”
Uno de los tramos más duros de la entrevista llegó cuando Evelson explicó cuánto tiempo demandaría recomponer la estructura académica perdida. Según dijo, incluso si el presupuesto reclamado llegara de inmediato, la recuperación no sería automática.
“Nos llevaría por lo menos 10 años volver a la situación que estábamos hace 2 años atrás”, advirtió.
El decano explicó que formar nuevos docentes e investigadores requiere años de tesis doctorales, capacitación, experiencia en investigación y trabajo en aulas. Por eso, sostuvo que la pérdida acumulada no puede resolverse solo con una mejora presupuestaria inmediata.
También cuestionó el modo en que se aplicó el ajuste sobre la universidad pública. “El ahogo presupuestario, el ahogo financiero al que nos están sometiendo está haciendo que todo languidezca”, sostuvo.
La entrevista cerró con la expectativa puesta en la movilización universitaria. Evelson señaló que esperan una marcha multitudinaria y una respuesta del Gobierno nacional para destrabar el conflicto. En el fondo, el dato que impactó a Santillán expuso algo más profundo que una crisis salarial: la pérdida de docentes formados durante años amenaza con afectar la calidad, la investigación y el futuro de la universidad pública, uno de los pilares centrales de la educación pública en la Argentina.



